La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y el presidente de México, Enrique Peña Nieto, fueron blanco de espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, según documentos divulgados por el programa Fantástico, de la brasileña Globo de televisión.

El material corresponde a una presentación interna de la NSA denominada "filtrado inteligente de datos: estudio de caso México y Brasil", obtenido por el periodista británico Glenn Greenwald de manos del ex agente de inteligencia Edward Snowden, actualmente refugiado en Rusia.

El documento, de junio de 2012, muestra que fueron recogidas informaciones a partir de los números telefónicos, correos electrónicos e IP (identificación de computador) de Roussseff y Peña Nieto, entonces candidato a la presidencia mexicana.

En el caso de Rousseff, los documentos difundidos anoche muestran que fueron espiadas las comunicaciones de la presidenta con sus principales asesores, de los asesores entre ellos y con terceras personas.

El objetivo de la operación "Goal" era, según la presentación, "mejorar la comprensión de los métodos de comunicación y de los interlocutores de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y sus principales asesores".

Un gráfico confeccionado a partir de los datos recogidos muestra toda la red de comunicaciones de la presidenta con sus asesores, donde una bola representa cada persona.

Para espiar a Peña Nieto, la NSA utilizó los programa Mainway, que recoge un gran volumen de informaciones en las redes de comunicación, el programa Association, que recoge informaciones de las redes sociales, y el programa Dishfire, que filtra las informaciones a partir de determinadas palabras clave.

Bajo el título "mensajes interesantes" son citados trechos de las comunicaciones de Peña Nieto en que cuenta cuáles podrían ser algunos de sus ministros, que asumirían el cargo seis meses después de la elección.

En la última página, el documento afirma que el método de espionaje es "un filtrado simple y eficiente que permite obtener datos que no están disponibles de otra forma, y que puede ser repetido", lo que indica que el espionaje habría continuado.

La conclusión afirma que la unión de dos sectores de la NSA tuvo éxito contra blancos de alto escalón, como Brasil y México, que saben del peligro de espionaje y protegen sus comunicaciones.

Otro documento divulgado por el Fantástico afirma que una división entera de la NSA está dedicada a la política internacional y actividades comerciales, con un sector encargado de los países de Europa Occidental, Japón, México y Brasil.

Un tercer documento ultrasecreto enumera los desafíos geopolíticos de Estados Unidos para el período entre 2014 y 2019, clasificando el surgimiento de Brasil y Turquía en el escenario global como de "riesgo para la estabilidad regional".

Junto a países como Egipto, India, Irán, Turquía y México, entre otros, Brasil aparece como un interrogante en el escenario diplomático estadunidense, pudiendo ser "amigo, enemigo o problema".

Los documentos divulgados este domingo se suman a otras denuncias de espionaje basadas en materiales liberados por Snowden que comenzaron a ser publicados en julio pasado.

El diario brasileño "O Globo" publicó en julio documentos mostrando que Estados Unidos practicaban un espionaje masivo sobre comunicaciones electrónicas y telefónicas en Brasil, donde habría montado una base con agentes de inteligencia que se hacían pasar por diplomáticos.

El mes pasado, la revista brasileña "Epoca" publicó con exclusividad una carta del actual embajador norteamericano en Brasil, Thomas Shannon, en 2009, cuando aún era subsecretario de Estado.

En la carta, Shannon agradece a la NSA por informaciones enviadas a la diplomacia estadounidense antes de la V Cumbre de las Américas, en que afirma que recibió más de 100 informes de la agencia.

"(Los informes) nos dieron una comprensión profunda de los planes e intenciones de los otros participantes de la Cumbre y permitieron que nuestros diplomáticos estuviesen bien preparados para aconsejar al presidente Obama en cómo lidiar con cuestiones controvertidas", señala la carta.

En visita a Brasilia el 13 de agosto, el secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, sugirió que su país continuará practicando su programa de espionaje y pidió que los brasileños enfoquen las"importantes realidades" de la relación bilateral en diversas áreas.

Kerry dijo esperar que las autoridades brasileñas "entiendan y acepten" las necesidades de seguridad de su país.

Al ser informada de las nuevas denuncias, Rousseff, quien tiene marcada una visita oficial a Washington para fines de octubre, convocó la noche del domingo a su ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, para analizar la situación.

"Si esos datos son verdaderos, será una situación inadmisible, inaceptable, que podrá ser calificada de una clara violación de la soberanía de nuestro país", declaró Cardozo a la prensa.