"Esta es una confrontación jurídica, no una pelea de box", aseguró el ex canciller peruano, Rafael Roncagliolo, ante la expectativa que despierta la entrega del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya por la demanda interpuesta por Perú contra Chile.

De visita en Santiago, el ex ministro de RR.EE. del gobierno de Ollanta Humala reiteró su tesis de que la resolución debe ser "justa" y no necesariamente "rápida". Respecto a los plazos para conocer la sentencia, enfatizó que nunca se había suspendido la entrega del dictamen y destacó que, más allá de las fechas que maneje la corte para entregar su decisión, lo importante es que haya un fallo, "para dar vuelta la hoja".

En este sentido, recalcó que durante el proceso ambas partes argumentaron bien sus respectivas posturas, y en los dos países hay tranquilidad para esperar la sentencia y un compromiso muy fuerte de acatar el fallo.

No obstante, el ex titular limeño de RR.EE. remarcó que los fallos que dicta la Corte son de "ejecución inmediata", y se mostró confiado en que la parte afectada por la resolución adopte las medidas administrativas necesarias para dar cumplimiento a la decisión de la corte internacional.

Todos beneficiados. A juicio de Roncagliolo, el fallo de La Haya en definitiva beneficiará a ambos países y no tendría por qué afectar "un dialogo muy fluido entre los gobiernos y sociedades" de Chile y Perú, graficada en el dinamismo de la frontera y en el buen trato a la numerosa colonia peruana residente en nuestro país.

El ex canciller peruano efectuó estas declaraciones en un break del VII Foro Anual "La disyuntiva del progresismo en América Latina: ¿qué hacer ahora?" que organiza la Fundación Chile 21, y donde es uno de los invitados centrales.

Nicaragua-Colombia. Consultado por el diferendo Nicaragua-Colombia, cuya resolución detonó la molestia de Bogotá, Roncagliolo evitó toda comparación. "Los casos no son comparables (...) El caso es totalmente distinto al de Perú-Chile porque acá hay disposición de ambos gobiernos de ejecutar el fallo", indicó.

En este sentido, cuestionó la actitud adoptada por Bogotá, señalando que la reacción de Colombia –al declarar inaplicable el fallo- es "insólita" y "contraria al derecho internacional".