Brasilia, Xinhua. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, elogió este martes las manifestaciones populares realizadas en la noche del lunes en las principales ciudades del país y resaltó que muestran la "energía" de la democracia brasileña.

En discurso durante el lanzamiento del nuevo marco regulatorio para la minería, Rousseff afirmó que aún está escuchando las voces por el cambio.

"Brasil hoy despertó más fuerte. La grandeza de las manifestaciones de ayer comprueban la energía de nuestra democracia. La fuerza de la voz de la calle y el civismo de nuestra población. Es bueno ver tantos jóvenes y adultos, abuelos, padres y nietos juntos con la bandera de Brasil cantando el himno nacional y defendiendo un país mejor", dijo.

Aseguró que su gobierno está empeñado y comprometido con la transformación social, y puso como ejemplo la elevación de 40 millones de personas a la clase media durante el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), en el poder desde 2003.

Para la presidenta, las personas cambian porque Brasil cambió, con más inclusión, elevación de la renta, acceso al empleo y a la educación.

"Surgieron ciudadanos que quieren más y que tienen derecho a más. Sí, todos nosotros estamos frente a nuevos desafíos. Quien fue ayer a las calles quiere más. Las voces de las calles quieren más ciudadanía, más salud, más educación, más transporte, más oportunidades", consideró.

"Quiero aquí garantizarles a ustedes que mi gobierno también quiere más, y que nosotros vamos a conseguir más para nuestro país y para nuestro pueblo", subrayó.

En la noche del lunes, cuando los brasileños ocupaban las calles de las principales ciudades del país, Rousseff había señalado que consideraba las manifestaciones "legítimas y propias de la democracia".

Las manifestaciones se iniciaron la semana pasada en Sao Paulo a partir de una protesta estudiantil para pedir la reducción de la tarifa de ómnibus.

El movimiento se extendió rápidamente a todo el país a través de las redes sociales, con banderas como el fin de la corrupción y críticas a los gastos del gobierno en las obras para la Copa de las Confederaciones 2013 y la Copa del Mundo 2014.

Actos de protesta ocurrieron también en los partidos de la Copa de las Confederaciones, que tuvo comienzo el sábado, jugados en Brasilia y Rio de Janeiro, donde las manifestaciones fueron reprimidas.

Las protestas tuvieron alcance internacional, dando lugar al movimiento "La democracia no tiene fronteras", que convoca manifestaciones de solidaridad de brasileños en el exterior para los próximos días en más de 30 ciudades de las Américas y Europa.