El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, anunció este viernes la militarización de Bogotá para garantizar la seguridad ante los disturbios ocurridos ayer durante las marchas de apoyo a la huelga agropecuaria, y ordenó a sus ministros levantarse de la mesa de negociación con los campesinos en Tonja, centro del país.

"Ayer mismo ordené la militarización de Bogotá y así lo haré hoy en cualquier zona donde sea necesaria la presencia de nuestros soldados", manifestó el presidente en una alocución desde la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo, según reporta este viernes la agencia de noticias EFE.

Las movilizaciones dejaron hasta el jueves en la capital dos jóvenes muertos y 196 heridos, entre manifestantes y policías.

El jefe de Estado indicó que durante un consejo de ministros que encabezó esta madrugada se decidió, además de la militarización de Bogotá, destinar a cerca de 50.000 efectivos del Ejército para que colaboren con la Policía Nacional en el despeje de las rutas bloqueadas por los agricultores desde el pasado 19 de agosto.

Asimismo, señaló que "todos los aviones" de la Fuerza Aérea serán utilizados para llevar alimentos a las ciudades y evitar el desabastecimiento.

Santos, además, ordenó la retirada de los ministros que negocian desde hace cuatro días en Tunja con líderes campesinos el fin de la huelga del sector agropecuario ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, y denunció intereses oscuros en las protestas.

"La paciencia se agota", dijo el presidente en la misma alocución desde la Casa de Nariño y agregó que después de otra noche de negociaciones infructuosas, "le he pedido a nuestros ministros que regresen a Bogotá y dejen nuestras propuestas sobre la mesa a los campesinos".

"Infortunadamente, a pesar de todo el esfuerzo realizado, a pesar de las propuestas concretas y el tiempo dedicado, la única respuesta ha sido la constante dilatación de un acuerdo. Porque no quieren acordar, o tal vez porque no los dejan", expresó.

Explicó que sus ministros del Interior, Fernando Carrillo, y de Agricultura, Francisco Estupiñán, y el secretario general de la Presidencia, Aurelio Iragorri, han presentado desde el martes varias "soluciones concretas" para levantar la huelga y los bloqueos de rutas que hoy cumplen doce días, pero los campesinos no aceptan ninguna salida.

Según Santos, la intransigencia de los negociadores del campo se debe a que hay personas o grupos "que están interesadas en que no se llegue a ningún acuerdo" o "que sólo quieren desestabilizar" y culpó directamente al movimiento de izquierdas Marcha Patriótica de estar detrás de la situación.