Buenos Aires. La designada presidenta del Banco Central argentino, Mercedes Marcó del Pont, se presentará este miércoles ante una comisión del Senado, en un intento por aplacar los cuestionamientos de la oposición a su designación al frente de la entidad.

Tras aceptar su comparecencia, la oposición anticipó que mantendrá su negativa al nombramiento de la economista oficialista, en medio de una dura pelea política por el uso de reservas del Banco Central para pagar deuda.

La funcionaria envió una carta a los legisladores para que le permitan exponer su defensa, luego de la polémica generada cuando el Banco Central transfirió la semana pasada US$6.569 millones al Tesoro para cancelar bonos en poder de tenedores privados y préstamos con organismos internacionales.

El traspaso de fondos fue consecuencia de dos decretos, a los cuales la oposición legislativa se opone, en momentos que también interviene la Justicia, abriendo un nuevo frente de conflicto entre los poderes del Estado.

Marcó del Pont ocupa la titularidad de la entidad monetaria por decisión de la presidenta Cristina Fernández, quien en enero despidió al anterior jefe del Banco Central, Martín Redrado, tras oponerse a una operación similar a la realizada ahora con las reservas.

El presidente del Banco Central debe ser ratificado por el Senado. Una comisión votó la semana pasada no aprobar el pliego de Marcó del Pont, por haber puesto en marcha la transferencia de fondos cuando Fernández lo anunciaba el 1 de marzo en el inicio de las sesiones ordinarias del Congreso.

"Marcó del Pont va a ser escuchada", dijo Gerardo Morales, senador de la opositora Unión Cívica Radical (UCR).

Con el "dictamen de rechazo (a su nombramiento), nosotros no vamos a variar nuestras posiciones. Nosotros creemos que tiene que dejar su puesto de presidenta", agregó luego de varias reuniones con legisladores oficialistas para acercar posiciones.

Desde diciembre, el gobierno argentino dejó de tener mayoría en el Congreso y ahora debe consensuar los temas más relevantes, lo que hasta ahora produjo fuertes choques que han puesto al país en una encrucijada política.

La presidenta Fernández lanzó el jueves pasado una fuerte apuesta al desafiar a la justicia, que le impide tocar reservas para afrontar vencimientos de deuda.

Fernández sostuvo que usará reservas de Banco Central para pagar deuda pública pese a los fallos judiciales y aseguró que esa decisión depende de su gobierno y no de jueces, en declaraciones que enfurecieron a la oposición y generaron nerviosismo en los mercados.

Las fuerzas políticas opositoras quieren que el gobierno derogue el decreto de necesidad y urgencia que permite usar reservas del Banco Central, a cambio de un proyecto de ley sobre el tema que se pueda discutir en el Congreso.