Jartum/Juba. Confusión, retrasos y acusaciones de fraude marcaron el domingo el inicio de las primeras elecciones multipartidistas de Sudán en un cuarto de siglo, una votación que probará la frágil unidad del país africano.

La elección de tres días será un indicador clave sobre si Sudán puede reparar el renovado conflicto y la crisis humanitaria, mientras avanza hacia un referendo el 2011, que podría dar independencia a la región del sur productora de petróleo.

Se espera que el resultado mantenga a los dos hombres más influyentes del país en el poder: el presidente Omar Hassan al-Bashir, que enfrenta órdenes de arresto de la Corte Penal Internacional por supuestamente planificar crímenes de guerra en la región de Darfur, y Silva Kiir, que encabeza a la región semiautónoma del sur de Sudán.

Hubo escenas caóticas en algunos centros de votación. Kiir debió esperar 20 minutos bajo un árbol hasta que su local de votación abrió en el sur de la capital Juba y terminó arruinando su primer voto al ponerlo en la caja equivocada.

Muchos votantes fueron perjudicados por retrasos en el traslado de las urnas a los lugares de votación, mezclas en las urnas y nombres faltantes en las listas de los votantes.

Pero durante la tarde del domingo no se reportaron grandes desórdenes dado que las personas votaron para elegir un presidente nacional, un líder para el sur de Sudán, Parlamentos locales y nacionales, y gobernadores para todos, excepto por uno, de los 25 estados del país.

Aún así, la credibilidad de las elecciones se vio empañada cuando partidos de la oposición retiraron a sus candidatos y acusaron al Gobierno de fraude e intimidación. Funcionarios electorales, tratando de planear un elección compleja por primera vez en una generación, negaron las acusaciones.

"No va a ser una elección perfecta. No existen esas cosas", dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter a la prensa, al unirse a los observadores conjuntos de su Centro Carter en Jartum.

Proceso de votación. En Jartum, los votantes hacían largas filas durante más de una hora para completar el complejo proceso de votación: los electores reciben ocho formularios de votación en el norte y 12 en el sur.

Hombres y mujeres esperaban en líneas separadas y debían poner un dedo en tinta indeleble verde antes de votar.

El-Fatih Khidr, un piloto de 55 años y uno de los votantes en el distrito Riyadh de la capital, dijo a Reuters que las autoridades deberían haber abierto más centros para atender a las multitudes.

"Hay muchos gentíos y debería haber habido más información porque hay toda una nueva generación que nunca ha votado", comentó.

En el sur, donde la mayoría profesa el cristianismo o creencias tradicionales, había un palpable sentimiento de emoción mientras las personas tomaban parte en elecciones que ven como un preludio al referendo del 2011 que podría darles independencia del norte, en su mayor parte musulmán.

Ambas votaciones fueron prometidas bajo un acuerdo de paz del 2005 que terminó con más de dos décadas de guerra civil entre el norte y el sur.

Tras sufragar, Kiir dijo que la votación era "un buen inicio" para Sudán. "Espero que haya una base para una democracia futura", sostuvo.

Pero ese prometedor inicio podría torcerse si Bashir bloquea el plebiscito. El sur podría intentar separarse por la fuerza, lo que probablemente implicaría una renovación de la más larga guerra civil en Africa.

En la región de Darfur, al oeste de Sudán y escenario de un conflicto de siete años entre milicias del gobierno y rebeldes, grupos de ayuda trasladaron a su personal fuera de las zonas remotas a las ciudades en caso de disturbios.

"No esperamos violencia generalizada, sólo cosas que podrían darse en sectores", dijo un funcionario de ayuda a Reuters, hablando bajo condición de anonimato.