La Habana. El terremoto en Haití es una oportunidad para que Estados Unidos y Cuba dejen de lado sus diferencias políticas y trabajen juntos para ayudar a un vecino común tras el fin de su aparente acercamiento bajo el presidente Barack Obama, dijeron expertos.

La cooperación para ayudar a las víctimas del terremoto en Haití, la nación más pobre del hemisferio occidental, podría ayudar a los históricos enemigos a encontrar terreno común y sentar nuevas bases para mejores relaciones, explicaron.

En un pequeño paso, Cuba autorizó la semana pasada que aviones estadounidenses en misiones de evacuación de heridos sobrevuelen su espacio aéreo, ahorrándoles tiempo crucial.

El convaleciente líder cubano Fidel Castro, un duro crítico de Estados Unidos que entregó el poder a su hermano Raúl, dijo que Cuba está dispuesta a "cooperar y unir sus fuerzas" con personal médico de otras nacionalidades en Haití.

Funcionarios aclararon que los médicos cubanos trabajarían con Estados Unidos. "En Haití se pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación", escribió Castro, en una columna publicada por la prensa estatal.

Dan Erikson, un experto del Inter-American Dialogue en Washington, dijo que eso significaba que el terremoto que podría haber causado la muerte a hasta 200.000 personas, estará por un tiempo por encima de la política.

"La magnitud de la crisis podría eclipsar las diferencias políticas con Estados Unidos en el corto plazo y suavizar el camino para la participación de Cuba en el esfuerzo multinacional de ayuda", dijo.

Los esfuerzos conjuntos podrían incluir utilizar aeropuertos en el este de Cuba para distribuir ayuda a Puerto Príncipe, sólo 400 kilómetros a través del Caribe, aliviando los problemas de tráfico aéreo que han retrasado la llegada de la ayuda internacional a Haití.

"Si lo hacen y Cuba aceptara, todas las naciones con posibilidades de enviar ayuda por vía aérea podrían entregarla tan rápido como Haití sea capaz de absorberla", dijo Phil Peters, un experto en Cuba del Lexington Institute en Washington.

Estados Unidos, que lidera una enorme operación internacional de ayuda y desplegó unos 12.000 soldados en Haití, podría además proveer necesarios suministros médicos para más de 400 médicos y paramédicos cubanos que se encontraban en la nación cuando ocurrió el terremoto el 12 de enero.

¿Médicos cubanos en Guantánamo? Hay quienes sugirieron incluso que Estados Unidos podría aceptar el ingreso de médicos cubanos en la Base Naval de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba, para ayudar a tratar víctimas del sismo en Haití.

"Involucrarnos con los cubanos en un esfuerzo conjunto podría acelerar y magnificar las operaciones de ayuda a Haití y dar a la diplomacia de Estados Unidos un nuevo ejemplo que reportará beneficios de largo plazo a nuestra nación y nuestras relaciones en el hemisferio occidental", dijo Sarah Stephens, directora del Center for Democracy in the Americas, un grupo de Washington que aboga por mejores relaciones con Cuba.

"Y posiblemente daría incluso un nuevo tono para la relación de Estados Unidos y Cuba", añadió.

De todas formas, Washington recibió críticas. El presidente venezolano Hugo Chávez, un aliado de Cuba, ha acusado a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos usar las operaciones de ayuda para esconder una ocupación de Haití.

Y el presidente de Bolivia, Evo Morales, dijo que pedirá una reunión de emergencia de Naciones Unidas para exigir el fin de lo que calificó como una "invasión" de Estados Unidos a Haití tras el reciente terremoto.

Independientemente de la cooperación que logren Washington y La Habana sobre Haití, los analistas advirtieron sobre esperar demasiado. "La prueba debería ser hacer algo por ayudar ahora a los haitianos, sin ninguna consideración política", dijo Peters.

Enfriamiento. Las relaciones de Cuba y Estados Unidos parecieron mejorar el año pasado bajo Obama, que prometió relanzar los tensos lazos de Washington con la isla de gobierno comunista.

El presidente suavizó ligeramente el embargo comercial de Estados Unidos, eliminando restricciones para que los cubano estadounidenses viajen y envíen remesas a la isla. Sin embargo dijo que no levantaría el embargo mientras Cuba no muestre avances en derechos humanos.

Sin embargo una serie de incidentes diplomáticos, incluyendo el arresto el mes pasado de un contratista estadounidense acusado de repartir equipos de comunicaciones satelitales en violación de la ley cubana, han enfriado el breve acercamiento.

Tras aplaudir brevemente la elección de Obama, Cuba lo ha acusado en las últimas semanas de seguir las mismas políticas de sus antecesores.