Lima. Las empresas de transporte de pasajeros y carga por tierra en Perú decidieron este jueves poner fin a una huelga de tres días, que había obligado al gobierno a declarar en emergencia al sector y hasta sacar aviones militares para mitigar la protesta.

El paro, el primero que enfrentó el mandatario Alan García en un año en que comenzarán las campañas para las elecciones presidenciales del 2011, golpeó también al turismo interno y el gobierno tuvo que solicitar a las aerolíneas domésticas que incrementen sus frecuencias de vuelos en el país.

El primer ministro, Javier Velásquez, dijo que lograron un acuerdo con los transportistas para devolver hasta 30% del impuesto al consumo a los combustibles, medida que busca atenuar el impacto de una reciente alza del producto.

El gobierno decretó en diciembre un alza de 5% del precio de los combustibles, argumentando un avance del precio del crudo a nivel internacional, en momentos que el país sudamericano muestra señales de recuperación tras sufrir en 2009 los golpes de la crisis financiera mundial

Los transportistas habían pedido la devolución de hasta 100% del impuesto a los combustibles, pero aceptaron la oferta parcial del gobierno, que había amenazado con retirar las licencias de las empresas si no ponían fin al paro.

"Pedimos perdón a nuestros pasajeros por los problemas que les generamos", dijo Alfonso Rivas, presidente del Consejo Nacional de Transporte, que organizó el paro.

Este jueves, varios aviones militares partieron de Lima a ciudades del sur y norte de Perú con cientos de personas varadas por la protesta, quienes pagaron sólo 8,5 dólares como seguro de vida en el viaje, informaron fuentes del Gobierno.

La restricción en el tránsito de vehículos no afectó el suministro de alimentos, según el gobierno, que ofreció a los comerciantes el traslado gratis por trenes de sus productos para abastecer principalmente a la capital del país, Lima.

En Arequipa, la segunda ciudad más importante del Perú, los huelguistas bloquearon la principal vía y más de 1.000 turistas nacionales y extranjeros no podían viajar, según autoridades.

Según los propietarios de las empresas de transporte que organizan la protesta, alrededor de 100.000 vehículos de carga y buses interprovinciales dejaron de circular.