Madrid. La Unión Europea y el grupo del Mercosur acordaron este lunes relanzar las negociaciones para alcanzar un acuerdo comercial, provocando la molestia de los ministros europeos de Agricultura, que advierten sobre eventuales daños al sector.

Los bloques acordaron se reunirán a más tardar a principios de julio para retomar las conversaciones, según dijo el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy. "Queremos lograr un acuerdo ambicioso y equilibrado", afirmó.

Las negociaciones entre la UE y Mercosur llevaban seis años estancadas, dado que los países europeos no querían ceder sobre los subsidios que reciben sus productos agrícolas y los sudamericanos temen una avalancha de productos industriales en sus mercados.

Mercosur engloba a Brasil, Argentina, Uruguay  y Paraguay, mientras que Venezuela está en proceso de convertirse en el quinto miembro.

Críticas.  En una declaración conjunta, la semana pasada Francia, Irlanda, Grecia, Hungría, Austria, Luxemburgo, Polonia y Finlandia exigieron que las conversaciones con el bloque sudamericano se realice una vez que concluya la Ronda de Doha.

Se estima que acuerdo en estas negociaciones podría implicar que Europa reduzca sus aranceles para las importaciones agrícolas, a cambio de un mayor acceso al mercado de servicios y telecomunicaciones del Mercosur.

En ese sentido, en un encuentro de los ministros de Agricultura de la UE en Bruselas, el francés, Bruno Le Maire, reiteró el rechazo de su país a un acuerdo, algo que fue puesto de manifiesto la semana pasada en una declaración firmada por otros siete miembros de la UE.

"Francia se opone al relanzamiento de las negociaciones entre la UE y el Mercosur", dijo Le Maire, para después agregar que su visión era compartida por el presidente Nicolas Sarkozy.

"No veo por qué la agricultura siempre tiene que ser la ficha de cambio en las negociaciones comerciales de Europa (...) especialmente cuando cierto número de países de Sudamérica, especialmente Argentina, ponen nuevas tarifas proteccionistas en la importación de alimentos", señaló.

Le Maire advirtió a sus colegas que eliminar los aranceles de importación en los productos agrícolas provenientes del Mercosur derivaría en un incremento del 70% en la importación de carne y de 25% en la de productos avícolas.

Durante el encuentro fueron varios los países de la UE que se mostraron en contra de las negociaciones, los que se sumaron así a los ocho países que lo dejaron de manifiesto la semana pasada, llevando el total a "cerca de 15", dijo una fuente de la UE.

En su primera participación de un encuentro de la UE, el nuevo ministro de Agricultura italiano, Giancarlo Galan, dijo que las negociaciones representaban un gran riesgo para los agricultores europeos, dijo otra fuente del encuentro.

Por su parte, el representante de Irlanda expresó su seria preocupación sobre el impacto potencial en el sector ganadero de su país, ya que este enfrentaría una severa competencia de las importaciones desde Brasil y Argentina.

Cautela. Fuentes de la reunión dijeron que Alemania "se mostró más en contra que a favor" de reabrir las conversaciones, pero Gran Bretaña, Suecia, República Checa, Dinamarca y Holanda están dispuestos y listos a negociar.

La reunión alcanzó un consenso respecto a que la Comisión Europea debería evaluar cautelosamente el impacto de cualquier acuerdo entre la UE y el Mercosur antes de firmarlo, y esto no debería frenar el proceso en las también estancadas negociaciones de la Ronda de Doha.

"Es un asunto sensible para la agricultura", dijo el comisario agrícola de la UE, Dacian Ciolos, pero es muy pronto para decir cual será el impacto en los agricultores de la UE, añadió.

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, ha prometido medidas de compensación para los sectores afectados por cualquier acuerdo de comercio, especialmente la agricultura