Moscú. Rusia y la Unión Europea, ambos humillados por la crisis económica, podrían dejar de lado las disputas geopolíticas la semana próxima para asistir a una cumbre centrada en medidas que impulsarían sus economías.

Tanto el presidente ruso, Dmitry Medvedev, como los líderes de la UE que visitarán la ciudad rusa de Rosto el lunes y martes están muy preocupados por los problemas financieros en sus países para arriesgarse a exacerbar sus pocos desacuerdos restantes, dijeron analistas.

"Por primera vez, esta cumbre debería parecer menos un tiroteo y ser más como un amistoso juego de póker", dijo Chris Weafer, jefe estratega en el banco de inversiones Uralsib.

Las prioridades de la cumbre se centrarán en impulsar el comercio y la inversión, intercambio tecnológico y facilitación de las regulaciones de visa. Pero tras bambalinas, en las máximas prioridades de la UE se encontrará asegurar que Rusia no intente minar la confianza en el euro, indicó Weafer.

El presidente del Banco Central de Rusia dijo el jueves que "por ahora" no veía la necesidad de vender algo del 41% de los US$450.000 millones en reservas de divisa retenidas en euros.

La principal demanda de Moscú es reducir los requisitos de visa para los rusos que viajen a Europa, un antiguo objetivo que ha causado una creciente frustración mientras Bruselas descarta visas para Estados más pobres como Bosnia y Albania.

"Queremos dejar de hablar a un nivel filosófico sobre rechazar visas y comenzar a conversar sobre las condiciones actuales", dijo el vicecanciller ruso, Alexander Grushko, en una conferencia informativa el viernes previa a la cumbre.

Medvedev también busca ayuda de la UE para sacar a la economía rusa de su dependencia de las exportaciones energéticas, que contribuyó a un colapso en el PIB ruso el año pasado.

Moscú y Bruselas acordaron una "Sociedad para la Modernización" en su última cumbre celebrada en noviembre, en la que la UE entregaría tecnología, entrenamiento e inversión a Rusia a cambio de reformas para abrir la economía rusa.

Funcionarios rusos, que reaccionaron furiosamente a la hostilidad europea contra las ofertas de empresas moscovitas para invertir en la automotriz alemana Opel y el grupo aeroespacial EADS, dicen que quieren que Europa apoye el plan con gestos concretos.

La atmósfera en la cena informal del lunes y la cumbre del martes debería reflejar la creciente calidez de los últimos meses. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, describió la última cumbre de noviembre como una de las mejores.

Un borrador de la cancillería rusa filtrado este mes esbozaba una política exterior más amigable y pragmática, elevando las esperanzas entre los diplomáticos occidentales sobre una postura menos dura en Moscú.