Bogotá. El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, cuestionó la eficiencia de la Registraduría Nacional por el caos que se registró durante las elecciones legislativas del domingo y dijo que crea un factor de desconfianza para los comicios presidenciales de mayo.

Aunque la alianza oficialista de Uribe mantuvo el dominio en la jornada en la que se eligieron 102 senadores y 166 miembros de la Cámara de Representantes, aún no se conoce la composición definitiva del Congreso.

Retraso en el conteo inicial por la complejidad de las tarjetas electorales, escasa capacitación de los jurados y fallas técnicas en la transmisión de datos no han permitido conocer los resultados definitivos.

"La verdad es que en estas condiciones, la Registraduría no da confianza para las elecciones presidenciales en Colombia, mientras las Fuerzas Armadas han dado toda la confianza, derrotando la interferencia del terrorismo, la Registraduría crea un factor de desconfianza muy grande", dijo Uribe.

"Aquí hay que despejar el camino, para poder tener un proceso electoral presidencial al cual los colombianos acudan con confianza, con estos nubarrones en la Registraduría van a empedrar un camino de desconfianza", aseguró el mandatario en un acto público.

Además de la composición definitiva y precisa del Congreso, se espera el resultado de la consulta del Partido Conservador en la que Noemí Sanín y Andrés Felipe Arias se disputan la candidatura a la presidencia por esa colectividad.

El resultado de la consulta conservadora es esperado por la incidencia que puede tener para las elecciones presidenciales del 30 de mayo, en las que se elegirá al sucesor de Uribe, y las posibles alianzas entre los partidos que forman la coalición de Gobierno, principalmente la U que dirige el ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

El recuento de votos avanza lentamente y en medio de denuncias de irregularidades por parte de delegados de las campañas y los candidatos.

Uribe dijo que su gobierno entregó los recursos necesarios a las autoridades electorales para realizar las votaciones, contar los votos y entregar los resultados, que ascienden a unos US$328 millones.

El registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, reconoció caos en el proceso por la dificultad de los electores para votar marcando el símbolo del partido y un número para el candidato elegido sin fotografías ni nombres que permitieran identificarlos.