Caracas. Miles de venezolanos volvieron a tomar este sábado las calles de Caracas para apoyar o rechazar al presidente Hugo Chávez, dando inicio a la campaña para los comicios legislativos de septiembre, en un ambiente de tensión por los cortes de agua y luz y la devaluación.

Aunque el 23 de enero el país celebra la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez y la llegada de la democracia en 1958, la fecha se ha convertido en una muestra de la división que vive Venezuela desde hace una década en torno al controvertido proyecto político del mandatario.

La popularidad de Chávez, clave para el éxito de sus aliados en los comicios, se ha visto resentida por la crisis económica que ha deteriorado sus programas sociales, en un país con la mayor inflación del continente y una de las tasas de criminalidad más elevadas del mundo.

Analistas dicen que la devaluación decretada en enero disparará aún más los precios al consumidor, pero también permitirá al mandatario multiplicar sus recursos para financiar planes asistenciales y obras de gobierno que mitiguen el impacto de la crisis antes de las elecciones.

La oposición ha hecho de la inseguridad y el racionamiento de agua y electricidad su bandera para enfrentar al mandatario, quien tiene el reto de mantener la mayoría en la Asamblea Nacional para facilitar el cambio legal hacia el socialismo.

"Te quitan la luz, te quitan el agua, te quitan la vida. Tres strikes: Chávez, estás 'ponchao' (eliminado)", rezaba una pancarta en la manifestación antichavista utilizando la jerga del béisbol, deporte nacional del país petrolero.

Al son de música folclórica venezolana y haciendo sonar cacerolas y silbatos, miles de detractores del presidente, la mayoría vestidos de blanco, se concentraban en el este de la capital venezolana para denunciar lo que consideran una ineficiente y corrupta gestión gubernamental.

"Esto representa el cansancio por la mala administración y la mala gerencia del Gobierno. Este es un país con muchas fuentes de riqueza, pero su mala gerencia ha derivado en derroche", dijo Erik Marteau, un administrador de 26 años que agitaba un cartel repitiendo la consigna "Tás ponchao".

"Campaña admirable". Pese a los problemas de agua y luz, que el gobierno achaca a las escasas lluvias por el fenómeno de El Niño, los seguidores del líder venezolano siguen creyendo en su mensaje de justicia social.

Pero, la nacionalización de una importante cadena minorista y el cierre de comercios acusados de especular con los precios tras el inesperado ajuste cambiario podrían volver a generar problemas de desabastecimiento, que en 2007 fueron clave para la única derrota electoral del mandatario en 11 años.

Miles de afectos al mandatario, uniformados con el característico "rojo rojito revolucionario", marcharon bailando salsa y cantando consignas de apoyo a Chávez, quien llegó al mitin montado en un camión descapotado, gesticulando y aupando a su enfervorecida audiencia.

"El es el líder que defiende nuestra democracia y nos hace participar de todas las decisiones en favor del pueblo", dijo Maberlyn Durán, ama de casa e integrante del comité Madres del Barrio, uno de los numerosos programas sociales impulsado por Chávez en las zonas más depauperadas del país.

En el inicio de su discurso, el presidente ordenó una cadena nacional de radio y televisión -que obliga a todos los medios a trasmitir la señal estatal- para abuchear a sus enemigos y mandarle un mensaje a sus adversarios.

"Oligarcas tiemblen. Esta es la alegría revolucionaria y patriótica. ¡Buuuuuuuu! Comenzó la 'Campaña Admirable'. Las calles son del pueblo y no de la oligarquía", clamó, secundado por los manifestantes que gritaban ¡Uh, ah, Chávez no se va!".

Mantener una mayoría de dos tercios en la Asamblea es clave para que el mandatario pueda seguir acometiendo sus radicales reformas legislativas antes de las presidenciales del 2012, donde Chávez volverá a ser candidato tras ganar el año pasado un referendo que eliminó los límites a la reelección.