Caracas, Xinhua. El canciller venezolano, Elías Jaua, condicionó el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, suspendidas desde hace tres años, a que Washington respete la soberanía de la nación sudamericana.

"En Estados Unidos no se termina de entender que tener relaciones de alto nivel con Venezuela y respetuosas pasa por cesar la injerencia en asuntos internos venezolanos y el respeto a las decisiones soberanas de Venezuela", dijo Jaua en el contexto de la reunión ministerial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

El funcionario enfatizó ante la prensa que acudió al encuentro de dos días en Caracas que para que su gobierno restablezca relaciones diplomáticas de alto nivel, "Estados Unidos debe respetar la soberanía del país y no intervenir en sus asuntos internos".

Enumeró las desavenencias que Venezuela ha tenido con Estados Unidos y citó en primera instancia el supuesto apoyo que ha recibido de Washington la derecha venezolana, la cual se niega a reconocer al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Jaua también consideró "ataques" la respuesta del gobierno de Barack Obama "a la decisión soberana de Venezuela de ofrecer asilo político al ex analista de inteligencia norteamericano Edward Snowden".

Luego de tres años, Venezuela y Estados Unidos dieron por primera vez un paso para recomponer sus relaciones diplomáticas el pasado 5 de junio cuando el canciller venezolano, Elías Jaua, y el secretario de Estado, John Kerry, se reunieron en Guatemala.

Los reclamos venezolanos también se enfocan a declaraciones de la diplomática estadounidense Samantha Power -quien fue nominada por el gobierno de su país para convertirse en la próxima embajadora ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU)-, y que fueron duramente criticadas por Caracas.

Power dijo el pasado miércoles 17 de julio que, de convertirse en embajadora ante la ONU, desde ese cargo luchará contra la "represión" en Cuba, Irán, Rusia y Venezuela.

En respuesta, el gobierno de Maduro formalizó ante la representación estadounidense acreditada en el país, una nota de protesta por considerar injerencista lo dicho por la diplomática.

El presidente Maduro exigió a su par estadounidense Barack Obama una rectificación de inmediato, por considerar que las declaraciones de Power fueron "destempladas, injustas, agresivas e infames" contra Venezuela.

El careo diplomático entre ambas naciones se produce cuando ambos gobiernos iniciaron en junio pasado una nueva etapa para recomponer sus nexos.

Las relaciones bilaterales se encuentran "congeladas" y sin embajadores desde diciembre de 2010, cuando el entonces presidente Hugo Chávez negó el plácet a Larry Palmer, como posible candidato a embajador estadounidense en Venezuela.

En respuesta, Washington revocó su visado y expulsó al embajador venezolano en Estados Unidos, Bernardo Alvarez, quien ocupaba el cargo desde 2009.

Los lazos entre los dos gobiernos se enfriaron aún más el pasado 20 de marzo, cuando el gobierno venezolano acordó suspender el canal de conversación que había iniciado en noviembre del año pasado.

La decisión de Venezuela fue en represalia por las críticas de la secretaria de Estado adjunta de Estados Unidos para América Latina, Roberta Jacobson, en contra el Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano.

Antes, el 5 de marzo pasado, luego de la muerte del presidente Hugo Chávez, Caracas expulsó a dos funcionarios estadounidenses denunciados por oficiales de las fuerzas armadas venezolanas de haber sido convocados a reuniones para tratar la "transición".

Luego de tres años, Venezuela y Estados Unidos dieron por primera vez un paso para recomponer sus relaciones diplomáticas el pasado 5 de junio cuando el canciller venezolano, Elías Jaua, y el secretario de Estado, John Kerry, se reunieron en Guatemala.

Ambos diplomáticos sostuvieron por primera vez un encuentro en el contexto del 43 período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).

La reunión coincidió con la decisión de Venezuela de liberar al cineasta estadounidense Timothy Tracy, quien estuvo un mes preso acusado de ser uno de los promotores de los disturbios callejeros tras las elecciones presidenciales del 14 de abril ganadas por Maduro.

El gobierno vinculó a Tracy como "financista de grupos estudiantiles de la extrema derecha" y alegó que el ciudadano estadounidense utilizó la profesión de cineasta como una fachada para realizar actividades de espionaje durante un año en Venezuela.