Madrid. Venezuela dijo este martes en España que actuará en torno a una investigación sobre supuestos vínculos de su gobierno con el grupo separatista vasco ETA, sólo cuando haya "pruebas irrefutables" en el más reciente hecho dentro de una polémica que amenaza con dañar lazos mutuos.

Un comunicado de la embajada de Venezuela en Madrid ratificó el rechazo del gobierno del presidente Hugo Chávez a un auto de un juez español que lo acusa de tener relación con ETA y con el mayor grupo guerrillero colombiano las FARC.

Además, recordó que Caracas "condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y hacemos énfasis en la necesidad de combatirlo en el marco de los principios del Derecho Internacional", de acuerdo al texto del comunicado difundido en Madrid.

Esa posición es similar a la expuesta en una nota conjunta del gobierno venezolano y del español el 6 de marzo, en ocasión de la divulgación del auto del juez Eloy Velasco que señala que hay indicios de que Caracas habría ayudado a ETA y a las FARC, lo cual ha sido rechazado por el propio Chávez.

"Reiteramos nuestro compromiso de actuar frente a pruebas irrefutables que demuestren objetivamente actividades de esa naturaleza", dijo el comunicado de la embajada venezolana.

También denunció una campaña para enturbiar "las buenas relaciones que mantenemos con el Reino de España y declaramos nuestro propósito de ayudar a conservarlas".

Algunos grandes medios de comunicación y "sectores adversos a la República Bolivariana de Venezuela" pretenden mantenerlo como asunto de la agenda política interna de España, agregó.

En el auto difundido a fin de febrero, el magistrado de la Audiencia Nacional sostiene que el gobierno de Chávez cooperó para que ambos grupos armados mantuvieran encuentros para intercambiar técnicas de guerrilla o información para un posible atentado en España contra altos funcionarios colombianos, como el presidente Alvaro Uribe.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció posteriormente que había pedido explicaciones al gobierno de Venezuela, lo que desencadenó un cruce de declaraciones con Chávez, quien respondió que no tiene que dar explicaciones a nadie y que España saldría perdiendo si las relaciones entre ambos países se deterioraran.

En su auto, Velasco procesa a seis miembros de ETA y a siete de las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia (FARC) por delitos de colaboración con la banda armada, conspiración para cometer homicidios o tenencia de explosivos y ordena su detención internacional pues todos están en libertad.

La ETA y las FARC son considerados grupos terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea.

Los acusados estarían en Venezuela y en Cuba, pero Chávez afirmó que ya no tienen relación con la banda armada.

"Son venezolanos, están casados aquí, tienen hijos y nietos, estamos seguros de que no están participando en ninguna actividad de terrorismo", manifestó el presidente venezolano a la prensa.