Ciudad del Vaticano. El Papa Benedicto XVI, que ha estado bajo presión por parte de grupos de víctimas por su lenguaje vago acerca de la crisis de abusos sexuales de la Iglesia Católica, prometió públicamente este miércoles una "acción" de la institución contra el escándalo.

En el último mes desde que explotó la crisis, con una creciente ola de acusaciones en Estados Unidos, Austria y su nativa Alemania, el Papa ha usado términos ambiguos como que la Iglesia está "herida por nuestros pecados" o que se requiere "penitencia".

Hablando en su audiencia general, Benedicto XVI usó la palabra "abuso" en público por primera vez en más de un mes, un período en que el escándalo de abusos por miembros del clero se ha propagado y transformado en la crisis más grande en sus cinco años de pontificado.

Resumiendo su viaje del fin de semana a Malta en su audiencia general en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI dijo que “quería reunirme con algunas personas que fueron víctimas de abusos por parte de miembros del clero. Compartí con ellos su sufrimiento y con emoción recé junto a ellos prometiéndoles acción por parte de la Iglesia".

Grupos de víctimas de abusos han demandado que el Papa diga algo directamente en público en lugar de usar referencias indirectas y generalidades.

Una declaración del domingo en Malta, después de su reunión con ocho víctimas de abusos, señaló que el Papa había prometido que la Iglesia haría todo lo que esté en sus manos "para investigar las acusaciones, llevar a la justicia a los responsables de los abusos e implementar medidas efectivas diseñadas para resguardar a los jóvenes en el futuro".

Aquella fue una de las declaraciones más claras del Vaticano, que pidió a los obispos locales cooperar con las autoridades civiles en los procesamientos a sacerdotes que hayan abusado de niños.

Las demandas de las víctimas. Cientos de casos de abusos sexuales y físicos de jóvenes cometidos en décadas recientes por sacerdotes han salido a la luz en Europa y Estados Unidos el mes pasado, lo que también impulsó a víctimas que habían guardado silencio por largo tiempo a dar a conocer sus acusaciones.

Muchos casos son tan lejanos que su opción de procesamiento ha expirado.

El mes pasado, el Papa fue acusado de hacer la vista gorda en 1980, cuando era arzobispo de Munich en Alemania, frente al caso de un sacerdote que fue enviado a terapia después de abusar sexualmente de niños y que luego fue transferido a trabajos parroquiales.

Su segundo asumió la responsabilidad por esa decisión.

Mientras Benedicto XVI conmemoraba el quinto aniversario de su pontificado este lunes, el Vaticano fue sacudido por otro escándalo potencialmente explosivo.

El cardenal Darío Castrillón Hoyos, un ex funcionario del Vaticano que felicitó a un obispo francés por esconder a un sacerdote abusador en el 2001, dijo a una conferencia durante el fin de semana en España que actuó con la aprobación del fallecido Papa Juan Pablo II.

La semana pasada, el portavoz del Vaticano confirmó indirectamente que una carta de Castrillón Hoyos enviada al obispo el 2001, y que fue publicada en un sitio web en Francia, era auténtica y prueba que la Santa Sede estuvo en lo correcto al intensificar sus procedimientos en casos de abusos sexuales ese año.

Un grupo de víctimas de Estados Unidos demandó que la arquidiócesis de Washington retire una invitación a Castrillón Hoyos a liderar a los fieles este fin de semana en la capital para conmemorar el inicio del sexto año de papado de Benedicto XVI.