Vaticano. El cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio Cardenalicio, hizo una inusual intervención en defensa del Papa Benedicto XVI al inicio de la misa del Domingo de Resurrección y dijo que la Iglesia no se dejaría intimidar por lo que llamó "chismorreos" sobre el escándalo de abusos sexuales.

Pero en su sermón posterior al final de la ceremonia, el Papa no mencionó el escándalo que ha sacudido la Iglesia y generó una crisis en su pontificado, que comenzó hace cinco años.

Es la primera vez en tiempos recientes en que el ritual de esta misa se cambia para permitir que alguien se dirija al Sumo Pontífice en su comienzo.

"Santo Padre, el pueblo de Dios está con usted y no se dejará influenciar por los chismorreos del momento, por los juicios que a veces asedian a la comunidad de los creyentes", dijo el cardenal Sodano.

El cambio de protocolo muestra cuánta presión está sintiendo el Vaticano por el creciente escándalo relativo al abuso sexual de niños por parte de sacerdotes y los reportes sobre un posible encubrimiento que se acercan al propio líder de la Iglesia Católica.

Benedicto XVI, que también pronunció la bendición bianual "Urbi et Orbi" (A la ciudad y al mundo), pasó por encima del asunto y habló sobre otros temas de actualidad internacional.

Sodano, un ex secretario de Estado e importante asesor de Juan Pablo II, elogió al Santo Padre y dijo que es una "roca sólida" que afirma a la Iglesia.

"La Iglesia está con usted", dijo al Vicario de Cristo ante las miles de personas congregadas en un día lluvioso en la plaza de San Pedro.

En su discurso se refirió a los que apoyan al Papa, en especial "los 400.000 sacerdotes que sirven generosamente al pueblo de Dios" en colegios, hospitales y misiones en todo el mundo. Esto parecía un claro intento por subrayar la posición del Vaticano de que sólo una pequeña minoría de religiosos ha abusado de niños.

Ira de las víctimas. "Las víctimas están buscando consuelo y cicatrización y no deberían ser insultadas y decirles que nuestras denuncias son chismorreos", dijo Barbara Blaine, una líder de la estadounidense Red de Supervivientes de Víctimas Abusadas por Sacerdotes (SNAP por sus siglas en inglés).

"El Papa ha dicho que la verdad debe sacarse a la luz. No pueden tener las dos cosas", afirmó.

Las celebraciones de la Semana Santa se han visto ensombrecidas por las acusaciones contra la Iglesia en varios países por su mala gestión y supuesto encubrimiento de episodios de abusos sexuales contra menores de parte de sacerdotes, algunos de los cuales se remontan a décadas.

Golpeado por la crisis, el Vaticano acusó a los medios de intentar manchar al Santo Padre. Algunas noticias lo han acusado de negligencia en la gestión de los casos de abusos en sus cargos previos como cardenal en su Alemania natal y en Roma.

El Vaticano negó cualquier encubrimiento de los abusos contra 200 niños sordos en Estados Unidos por parte del reverendo Lawrence Murphy desde 1950 a 1974.

El diario New York Times informó que el Vaticano y el cardenal Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, fueron advertidos sobre Murphy, pero el reverendo no fue apartado del sacerdocio.

El sábado, el periódico del Vaticano continuó con su campaña contra las noticias de prensa sobre el supuesto encubrimiento de los abusos sexuales, diciendo que el Papa se ha convertido en blanco de una "vil campaña de difamación".