La legislación chilena sobre el aborto, una de las más restrictivas del mundo, está siendo cuestionada en el país y por organismos internacionales por el tratamiento dado al caso de una niña de once años, embarazada por la violación de su padrastro.

El autor del delito está detenido en espera de ser juzgado, pero pasan los días y la niña, identificada por su nombre, Belén, quien vive con su abuela en la sureña ciudad de Puerto Montt, siente cómo va creciendo su embarazo, mientras se ha desatado un nuevo debate en el país sobre la práctica del aborto.

Los médicos han indicado que la vida de Belén y la del feto afrontan un alto riesgo, pero el aborto está prohibido en todas las circunstancias en esta nación, con gran influencia de la Iglesia Católica.

El aborto terapéutico, aconsejado por razones médicas, fue aprobado en Chile en el año 1931, pero fue suspendido en la década de los años 80 por el régimen militar del general Augusto Pinochet.El actual gobierno conservador del presidente Sebastián Piñera ha rechazado flexibilizar la medida.

La prensa, radio y televisión, así como las redes sociales por Internet, se han eco de la situación de esta niña. Incluso, hay quienes insistentemente demandan el cambio de la legalización del aborto en casos de violación o cuando el embarazo representa un peligro para la salud de la madre.

El pasado año, el Senado chileno rechazó tres iniciativas de ley, presentadas por parlamentarios que intentaban flexibilizar la prohibición sobre el aborto.

Una ellas proponía que se autorizaría el aborto cuando dos médicos coincidieran en que el procedimiento era indispensable para preservar la vida de la madre o por otras causas, como las pocas posibilidades de supervivencia del feto.

Otra planteaba que se aprobara poner fin al embarazo en caso de violación.

Según Alejandra Zúñiga, profesora de la Universidad de Valparaíso, los argumentos como que "el feto -único inocente-tiene derecho a la vida sin excepción" no tiene validez ni tampoco cuando se plantea que "la solución no es el aborto, sino que acompañar a la niña en este duro trance para que luego dé al bebé en adopción".  Sobreel caso de Belénseñaló que "vale la pena rebatir esos argumentos porque se trata de una niña de tan sólo 11 años y, en consecuencia, no tiene la madurez suficiente para tomar una decisión como ésa" y concluyó que "no hay solidez para defender esa idea".

"Una minoría de edad de una niña violada no puede servir como pretexto para castigarla otra vez, privándola de los mecanismos de protección que se ofrecen, en cambio, a las adultas, lo cual supone negar el derecho que la Convención sobre los Derechos del Niño reconoce a todas las personas menores de 18 años, sin excepción", indicó.

Las autoridades chilenas, que están dando seguimiento al caso de Belén, han elogiado a esta niña por "la madurez" con que "dijo que, a pesar del dolor que le causó el hombre que la había abusado, igual iba a querer mucho a su hijo".

Según los especialistas, los principales riesgos para Belén están relacionados con la inmadurez de su aparato reproductor femenino porque el útero no ha alcanzado su máximo desarrollo, lo cual pudiera provocar anormalidades en el crecimiento del feto y hasta provocar un parto prematuro y otras complicaciones para su salud.

Además, han indicado que entre las complicaciones más frecuentes en un embarazo de una menor de 15 años están la preeclampsia y la eclampsia: "la hipertensión en la gestación", la cual es una causa importante de muerte en una embarazada de esa edad.

A propósito de un caso similar registrado en Perú, el Comité, que vela por el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, estableció en el año 2000 que las normas que penalizan a la mujer en casos en que el embarazo sea resultado de una violación, resultan incompatibles con el derecho a la igualdad. 

Hace dos años, ese comité consideró que la omisión de un Estado de garantizar a una niña (como es el caso de Belén), el derecho a la interrupción del embarazo constituye un trato inhumano y degradante que causa un sufrimiento físico y moral contrario al artículo 7 del Pacto que prohíbe la tortura.

Ya en 1997, la Organización Mundial de la Salud y también el propio Comité de los Derechos del Niño habían expresado su "preocupación por el interés superior de las niñas que han sido víctimas de violaciones y/o incestos", recomendando que el Estado Parte revise su ley de aborto para salvaguardar a las niñas víctimas. Por otra parte, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) ha informado que unas 16 millones de niñas menores de 18 años dan a luz cada año, principalmente en el mundo en desarrollo, y tres de cada 100 de éstas son niñas menores de 15 años.

El tema del aborto ya está en las campañas de los candidatos presidenciales para los comicios del próximo 17 de noviembre.

El ex ministro de Economía, el conservador Pablo Longueira, quien busca ocupar el sillón del Palacio de La Moneda,se opone completamente a la legalización del aborto y a la llamada píldora del día después.

En contraste, la ex presidenta Michelle Bachelet, favorita para obtener el triuinfo, ha manifestado estar a favor de la legalización del aborto en casos de violación o riesgo de muerte de la madre o el bebé. 

El tiempo pasa y crece la incertidumbre sobre el final del caso de Belén, mientras el debate sobre el aborto continúa sin tener a la vista un resultado a corto plazo.