Shenzhen, China. El taxista Zhang Bo solía recorrer las calles de una congestionada ciudad en el sur de China con una ambición en mente: comprar un departamento para su familia, algo que ahora está fuera de su alcance.

Al igual que muchos chinos que codician los bienes raíces como un símbolo de estabilidad y estatus, Zhang está consternado por el alarmante aumento de los precios de la vivienda en la ciudad donde reside, Shenzhen.

"La gente ya no puede comprarse departamentos nuevos", dijo Zhang, de 28 años, quien conduce un taxi para mantenerse, después de que su pequeña fábrica de artículos electrónicos cerrara por la crisis financiera el año pasado.

"Es una meta muy distante para nosotros. Algo con lo que sólo podemos soñar", afirmó Zhang, que cada mes lleva unos 6.000 yuanes (880 dólares) de sueldo a su casa. Dice en broma que ahora debe trabajar tres meses para comprar un metro cuadrado de espacio residencial en los suburbios de la ciudad.

Al igual que millones de trabajadores que van a las grandes ciudades de China en busca de trabajo, la situación de Zhang refleja el dilema al que se enfrentan muchos chinos que son beneficiarios del crecimiento económico del país, pero a quienes les resulta cada vez más difícil ser propietarios.

"La accesibilidad se deteriora por el rápido aumento de precios y de hipotecas para compradores de casas, especialmente inversores", explicó Xavier Wong, jefe de investigaciones en China de la consultora inmobiliaria Knight Frank.

En enero, los precios de las propiedades en 70 ciudades de todo China aumentaron un 9,5 por ciento respecto del año previo. El octavo año consecutivo de aumento año a año agravó las preocupaciones sobre una burbuja inmobiliaria.

Stephen Green, economista para China de Standard Chartered, observó en un informe este mes que los precios de terrenos se triplicaron en al menos siete ciudades en el 2009.

"Este es claramente un terreno burbuja para los mercados inmobiliarios en muchas ciudades", escribió.

Controversia. La burbuja inmobiliaria se ha convertido en un tema polémico, generando programas de televisión, comentarios en internet y libros, mientras que la creciente cifra de parejas chinas pobres que optan por casarse sin una vivienda o un auto son apodadas ahora "matrimonios desnudos".

Un drama televisivo llamado "Viviendo en la estrechez", que presenta los problemas de una familia en una ciudad como Shanghái que lucha por comprar su primer departamento, fue cancelado en algunos lugares, lo que sugiere lo delicado del tema para el Gobierno.

La migración de familias y graduados locales de las grandes ciudades a alojamientos baratos y alquilados sobre los márgenes urbanos, podría plantear un desafío socio económico para el Gobierno, dado que el malestar de la clase media podría avivar protestas y amenazar al gobernante Partido Comunista.

Los riesgos de una burbuja llevaron a Pekín a endurecer sus políticas monetarias para contener el alza de precios de terrenos y los mercados residenciales. Promotores inmobiliarios como China Vanke siguen de cerca estas futuras políticas.

Por segunda vez este año, China aumentó hace un par de semanas el nivel que deben tener las reservas que los bancos, una medida que podría afectar la demanda de bienes de riesgo.

Analistas dijeron que el Gobierno podría implementar también otras herramientas, como tasas hipotecarias, elevar las cuotas iniciales de las segundas viviendas e imponer un impuesto inmobiliario para enfriar el sector.

Las medidas parecen estar funcionando, ya que en enero las ventas de casas nuevas y existentes bajaron en todo el país, suscitando un sentimiento desmoralizante y una caída de precios en algunas ciudades.

Analistas dicen, no obstante, que el Gobierno podría no ser capaz de controlar el sector inmobiliario porque es un importante pilar de la economía y sus inversiones representan más de 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

"El Gobierno central intenta bajar el precio por un breve período de tiempo. Están desplazando a personas con dinero para permitir a la clase media acceder nuevamente a una propiedad", dijo Andy Xie, economista independiente.

"(Pero) los promotores que tienen liquidez conocen el juego. Se preguntarán por qué deben hacer un descuento ahora y venderle a personas pobres cuando saben que el Gobierno cambiará su política y abrirá el sector para venderle a los ricos nuevamente. Es un tema de economía política", agregó.

A diferencia de lugares como Hong Kong o Singapur, que ofrecen amplias y baratas viviendas públicas para sus ciudadanos, la mayoría de las ciudades en China carecen de tal infraestructura municipal.

Analistas afirman que una forma común de calcular la accesibilidad de la vivienda es medir el porcentaje del ingreso familiar mensual necesario para cubrir pagos hipotecarios y que entre 30 y 40 por ciento era razonable en Asia.

"Verá que la proporción en China es muy, muy elevada. Es inaccesible porque en muchas ciudades estamos hablando de 60 a 70 por ciento de los ingresos mensuales por hogar para los pagos hipotecarios", dijo Wee Liat Lee, un analista de Nomura International.

En general, los analistas dicen que los precios podrían aumentar más, aunque a un ritmo más modesto que el año pasado, ya que el Gobierno está promoviendo viviendas más accesibles que llegarán al mercado a fines de este año.

Pero es probable que el alcance de tales viviendas sea modesto, dada la gran dependencia estatal del aluvión de ingresos relacionados con los ingresos del sector de propiedades y las deudas del enorme plan de estímulo económico del año pasado.

Debido a una falta de otras opciones de inversión y a medida que los depósitos bancarios se vuelven negativos, es probable que la riqueza acumulada de China se vuelquen a los bienes raíces en muchas grandes ciudades, lo que podría exacerbar la inflación y los precios de las viviendas para sectores más bajos.

"El mercado inmobiliario es un poco inestable en este momento", dijo Shaoying, una empresaria quien tiene dos casas en Shenzhen, incluyendo un departamento en un complejo con piscina olímpica, canchas de tenis y hasta una rueda de la fortuna.

"Pero si tenemos algún excedente de dinero, lo invertiremos en otro departamento", agregó.