Beverly Hills, EE.UU. El Dalai Lama, el líder espiritual exiliado del Tíbet, dijo que Estados Unidos y otros países podrían ayudar a su campaña por un Tíbet libre al promover una sociedad abierta en China.

"La censura (...) es la fuente del problema", dijo el Dalai Lama en una entrevista con Reuters el sábado en Beverly Hills.

El Dalai Lama huyó del Tíbet en 1959 después de un fallido levantamiento contra el Gobierno chino. Ahora vive en el exilio en India y defiende una "autonomía significativa" para el Tíbet dentro de China.

"El pueblo chino no tiene oportunidad de conocer nuestr tema", dijo el monje budista, a quien Pekín considera como un peligroso separatista por demandar la autodeterminación del Tíbet.

"Una vez que China se vuelva una sociedad abierta -libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de información- todos estos temores innecesarios y dudas se reducirán", afirmó.

"Esa es la verdadera respuesta a este problema (...) Los estadounidenses pueden ayudar a este cambio", declaró, agregando que la falta de libertad de información ha ayudado al Gobierno chino a retratarlo como un demonio y un terrorista.

El ganador de Premio Nobel de la Paz en 1989 bromeó preguntando "¿Parezco un demonio?", poniendo sus dedos junto a su frente para imitar los cuernos del diablo.

El Dalai Lama, quien hablará a nombre de Whole Child International, una organización que trabaja con huérfanos de todo el mundo, dijo que los buscadores occidentales como Google Inc eran importantes para el libre flujo de información dentro de China.

El destacó que ellos han cedido a la presión del Gobierno comunista en el país para limitar lo que los usuarios pueden ver.

El mes pasado, Google amenazó con retirarse de China si el Gobierno no accedía a dejar de censurar su servicio en lenguaje chino.

La visita del Dalai Lama al área de Los Angeles se dio luego de su encuentro del jueves con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que molestó a Pekín.

Obama utilizó su primer encuentro presidencial con el Dalai Lama para presionar a China para que conserve la identidad tibetana y que respete los derechos humanos en la región, que ha estado bajo Gobierno chino desde 1950.

Los tibetanos que viven cerca del lugar del nacimiento del Dalai Lama en el noroeste de China celebraron la reunión con un inusual lanzamiento de fuegos artificiales, mientras que China, el segundo mayor acreedor de Estados Unidos, condenó la medida.

El Dalai Lama se mostró reacio a predecir el impacto que la reunión tendría.

"Tendremos que esperar (...) es muy difícil de predecir", afirmó.