Barking. Camine por las calles de la localidad de Barking, en la periferia del este de Londres, y encontrará un feroz debate sobre la inmigración.

Los sondeos muestran que es el segundo tema más importante a nivel nacional después de la economía de cara a las elecciones del 6 de mayo en Gran Bretaña, aún más urgente que el crimen, la salud o la educación.

"Creo que Gran Bretaña y su multi culturalismo son maravillosos. Pero necesitamos tener un mejor control", dijo Zubair Zafar, un británico de familia pakistaní que trabaja vendiendo prendas y libros islámicos en un mercado de Barking.

"Nadie es revisado y examinado antes de ingresar. La gente blanca se está sintiendo oprimida en su propio país y no los culpo. Con el tiempo podría haber disturbios aquí", sostuvo.

Zafar, que siempre ha votado por los laboristas en el poder, dice que ahora posiblemente estará de lado de los conservadores, lo que refleja su descontento por las guerras en Afganistán e Irak, pero también por las políticas sociales del partido gobernante.

Los principales partidos se han resistido a tratar de lleno el problema. Analistas políticos dicen que es por temor a que su propuesta fracase y les cueste preciados votos en una de las elecciones generales más reñidas en 20 años.

"El Gobierno laborista sabe que no puede llevar adelante la política que la mayoría quiere, porque eso equivale a cero inmigración y no es posible", indicó el profesor Robert Ford, sociólogo político de la Universidad de Manchester.

"Cerrar las fronteras no es económicamente sensato ni factible a nivel legislativo, de modo que no están dispuestos a hablar de un tema sobre el cual saben que están en desacuerdo con el público", agregó.

En cuanto a los conservadores de la oposición, Ford señala que perdieron votantes al promocionar reglas más duras ante la inmigración en los comicios del 2005, cuando fueron derrotados.

"Lo compensan hablando de la intolerancia y los prejuicios raciales. Se cree que si lanzan el debate contribuyen a la imagen de ser calificados (en palabras de un ex ministro conservador) como el 'partido antipático', una imagen que están desesperados por sacarse de encima", explicó.

Aumento de cifras. En lugares como Barking, una zona de blancos de clase trabajadora con numerosas viviendas sociales y mano de obra poco educada, el último censo determinó que un 40 por ciento de los adultos no tenía capacitación formal: los votantes están pidiendo a gritos un debate.

La zona ha visto su diversa población inmigrante dispararse durante los 13 años de Gobierno laborista. Ese crecimiento se refleja a nivel nacional, donde la inmigración neta aumentó tres veces hasta el 2008 bajo el Laborismo.

Economistas concuerdan en que el flujo interno de trabajadores inmigrantes -alentado por el Laborismo- ayudó a salvar la escasez de trabajadores calificados, mantuvo bajos costos salariales y contribuyó al robusto crecimiento y la baja inflación que gozaba el país antes de la crisis financiera.

Pero el aumento de inmigrantes acarreó mayor presión sobre temas como vivienda, empleo y los servicios públicos, con una situación que se agudizó en algunas regiones.

El flujo generó además acusaciones de los partidos opositores de que el Laborismo ha perdido el control sobre el número de personas que ingresan a Gran Bretaña. El Laborismo rechaza los cargos, pero todavía desea ser visto afrontando el problema con lo que denomina controles más estrictos.

May, una jubilada de 83 años, partidaria del Laborismo y que ha vivido en Barking desde que nació, ahora no esta segura por quién votar y menciona la inmigración como una enorme preocupación, vinculando el tema al crimen y a la escasez de empleo y vivienda.

"Me opongo (a la inmigración). Ya hay demasiados de ellos. No deberían estar aquí. Este país está repleto", dijo la mujer, quien se negó a dar su apellido.

La extrema derecha. En Barking, que solía ser un distrito seguro para los laboristas, la tensión sobre los inmigrantes abrió el camino para que el Partido Británico Nacional (BNP, por sus siglas en inglés) de extrema derecha gane un terreno considerable.

El BNP dice que quiere detener "la invasión inmigratoria en masa".

En las elecciones del 2005, el partido anti inmigración ganó un 17 por ciento de los votos en el distrito, su mejor resultado hasta ahora, y obtuvo 11 de las 51 bancas del consejo local en el 2006.

Esta vez, animado por haber ganado dos bancas en las elecciones europeas del año pasado, el líder del partido Nick Griffin se está postulando como candidato en Barking para obtener su primer escaño legislativo.

John Pacey, de 42 años, un pintor y decorador del distrito de Dagenham donde el BNP también se está postulando, dijo que votaría por ellos.

"Nadie recibe nada por aquí amigo y ellos (los inmigrantes) lo reciben todo", comentó, señalando a la multitud que pasaba.

La organización anti fascista Searchlight sostiene que el BNP busca postularse a más escaños que antes, superando a los 303 candidatos que su predecesor el Frente Nacional presentó en los comicios de 1979, cuando la conservadora Margaret Thatcher llegó al poder.

Analistas dicen que la renuencia de los principales partidos a hacer que los votantes se involucren adecuadamente en la inmigración podría llevar a que el BNP y otros partidos minoritarios capturen votos de indecisos.

El profesor Steven Fielding, director del Centro para Políticas Británicas de la Universidad de Nottingham, opina que eso podría acarrear problemas en centros laboristas como Barking y Dagenham, donde la extrema derecha está llenando el vacío político.

"El BNP no va a ganar una banca en el Parlamento, pero podrían amenazar los votos laboristas, con la posibilidad de que los Demócratas Liberales aparezcan por el medio en algunas zonas", declaró.

"El Laborismo se ha sentido relativamente satisfecho en las últimas elecciones en sitios como Barking porque no afrontaron verdaderos rivales. Así que el BNP y una baja participación es la nueva dinámica que nadie puede predecir", concluyó.