Washington. El compromiso del presidente Barack Obama de que Estados Unidos brindará una ayuda de largo plazo a Haití, nación caribeña azotada por desastres, podría dar a Washington un rol de liderazgo en uno de los países más pobres del mundo, una propuesta arriesgada.

Obama ha movilizado un enorme esfuerzo de ayuda de emergencia para Haití y funcionarios dicen que Estados Unidos seguirá involucrado en la reconstrucción de la empobrecida nación caribeña de manera que, después de unos 200 años de independencia, pueda eventualmente valerse por sí misma.

Esto es lo que podría ocurrir a continuación:

Estados Unidos asume el control de manera efectiva.

Funcionarios estadounidenses han hecho hincapié en que el esfuerzo de ayuda, que involucra a miles de soldados, marinos y marines, junto a equipos civiles de búsqueda y rescate, está siendo organizado en cooperación con el gobierno haitiano liderado por el presidente René Preval.

"El gobierno haitiano está en control de Haití", dijo el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs. Pero ese gobierno, frágil en su mejor situación, está casi por completo fuera de contacto, lo que significa que muchas de las decisiones operacionales deben venir desde Washington.

Dan Erikson, un especialista en Haití del Diálogo Interamericano, un grupo de expertos con base en Washington, dijo que al menos en el corto plazo Estados Unidos tomará las decisiones.

"Haití tenía ministerios que apenas funcionaban antes del terremoto", dijo Erikson. "El gobierno de Obama puede describir esto como una sociedad, pero es una donde un socio hace todo el trabajo y tiene toda la autoridad", agregó.

El jefe de la agencia de ayuda de Estados Unidos, Rajiv Shah, dijo que la estrategia era "saturar" las redes de ayuda operadas por Naciones Unidas y las organizaciones no-gubernamentales, luego de eso las fuerzas de Estados Unidos comenzarán a entregar la ayuda de emergencia ellas mismas.

No será la primera vez que soldados de Estados Unidos han tomado el rol de liderazgo en Haití, el país más pobre del Hemisferio Occidental. Luego de décadas de turbulencia política, Estados Unidos envió tropas a Haití por primera vez en 1915. Permanecieron en el país por 19 años.

Recientemente, el ex presidente Bill Clinton ayudó a restaurar al presidente Jean-Bertrand Aristide luego de que fue derrocado por el Ejército en 1991.

Sin embargo, el presidente George W. Bush hizo poco por ayudar a Aristide a permanecer en el cargo cuando su segundo mandato fue interrumpido por una revuelta armada en el 2004.Aristide, hablando desde el exilio en Sudáfrica, ha ofrecido regresar -lo que podría complicar las cosas.

"¿Qué pasa si los venezolanos deciden llevarlo de regreso?", se preguntó Larry Birns, director del Consejo de Asuntos Hemisféricos. "Hasta que haya algún tipo de resolución política, va a ser muy difícil el tener una rehabilitación", agregó.

Naciones Unidas asume el liderazgo

Funcionarios de Estados Unidos delinean una estrategia de largo plazo bajo la que Naciones Unidas -que ya tiene una fuerza de paz de cerca de 9.000 efectivos en el país- toma el liderazgo.

Si bien las fuerzas de Estados Unidos contribuirán con gran parte de la respuesta inicial al terremoto, con el tiempo esto cambiará a un proyecto de ayuda internacional de base amplia que se concentrará en áreas como energía, agricultura y salud.

"Nosotros sabemos que para hacer eso bien, sólo podemos hacerlo en sociedad. No podemos hacer eso asumiendo el mando. No tenemos intención de hacerlo", dijo Cheryl Mills, jefa de gabinete de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

La coordinación podría ser simple. Bill Clinton ya es el enviado especial de Naciones Unidas para Haití, y varias conferencias de donantes han establecido un reconocido grupo de prioridades de desarrollo, así como un mecanismo -el Marco de Cooperación Provisional- para entregar la ayuda.

Las oficinas de Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales se han visto en dificultades como consecuencia del terremoto. Pero con el tiempo, analistas dicen que deberían estar bien posicionadas para ayudar a canalizar la asistencia.

La ayuda puede agotarse.

Algunos analistas dicen que quizás el mayor temor es que el tiempo saque a Haití de la lista de prioridades mientras otros desastres intervienen. Para Haití, que ya está entre los países menos desarrollados del mundo, esto podría ser una catástrofe agravada.

"El cansancio de los donantes es un concepto muy real", dijo Birns. Con una población de 9 millones, un ingreso anual por persona de sólo US$560 y elevadas tasas de mortalidad infantil y VIH/sida, Haití necesita virtualmente ayuda en todos los sectores, pero suele carecer de la capacidad para manejarla cuando la recibe.

"A menudo, mucho más dinero es ofrecido que el que realmente se entrega. Y una vez que el dinero se entrega, el gobierno haitiano no tiene la capacidad de ejecución, por lo que no se gasta", dijo Erikson.

Sin embargo, al igual que muchos expertos en desarrollo, el vio el terremoto como un posible nuevo comienzo para Haití en su relación con su poderoso vecino del norte -que en esta ocasión está interviniendo más por razones humanitarias que políticas.

"Nunca había visto un ofrecimiento de ayuda en un nivel tan amplio para Haití, quizás jamás", afirmó.