Nació en Cuba, estudió en México, pero hizo carrera en Estados Unidos. Carlos Gutiérrez se transformó en uno de los hispanos más destacados en EE.UU. cuando asumió como presidente y CEO de la multinacional de consumo Kellogs, cargo que dejó en 2005 para hacerse cargo de la Secretaría de Comercio en el gobierno de George W. Bush, donde se desempeñó hasta 2009. “Durante esos cinco años, las exportaciones de EE.UU. crecieron en torno al 15% anual”, dice Gutiérrez. Hoy preside GPS (Global Political Strategies), una consultora que reúne a ex presidentes, políticos y diplomáticos de todo el mundo y que asesora a empresas sobre estrategias políticas para lograr acceso a distintos mercados. No obstante, mira con preocupación el desarrollo comercial que se está dando en el hemisferio y cómo se está dejando pasar la oportunidad de crear un bloque comercial. Sobre eso habló con Felipe Aldunate M., director editorial de AméricaEconomía.

¿Cómo fue pasar de Kellogs a asumir un cargo en el gobierno de Bush?

Me encantó, me fascinó el trabajo de gobierno. Si bien hay una gran diferencia en la compensación, fue la experiencia de mayor riqueza intelectual y profesional que he tenido en mi vida. Aunque el sector privado es una gran cosa, no hay nada como el gobierno. La diversidad de temas, el ritmo de actividades, la gente que se conoce, los países visitados.

¿Cuál fue su objetivo principal durante su gestión? 

Enfocarnos mucho en la exportación. Transformamos todo el departamento en una fuerza de ventas del país. Nuestra red a nivel mundial, agentes comerciales en las embajadas, se enfocaron en ayudar a las empresas de EE.UU. a entrar a mercados en el extranjero. Obtener permisos, reducir barreras comerciales, bajar tarifas. También nos enfocamos en trabajar en los Tratados de Libre Comercio. Yo vi lo del Cafta, el TLC con Centroamérica y con República Dominicana. También trabajé por el TLC con Colombia y Panamá. 

A los resultados también ayudó el dólar más barato. 

Sí, tuvimos el apoyo del dólar. Pero uno no puede tener una política pasiva y sólo usar un dólar barato para exportar. Es el dólar, son los TLC, es el servicio comercial. Es ir a tocar la puerta en India y pedir por favor que dejen entrar a un importante minorista americano o que nos dejen vender un artículo que hoy tiene una tarifa de 120%. Ese trabajo es diario. 

¿Cómo lo está haciendo el gobierno de Obama en el aspecto comercial?

Me preocupa. El presidente Obama en su informe anual ante el Congreso dijo que tenía la meta de doblar las exportaciones en cinco años. Bueno, una cosa es el discurso y definir la meta. Y otra es hacer las cosas necesarias para conseguirlo. Si realmente doblar las exportaciones es tan importante para él, entonces ¿por qué están detenidos Colombia y Panamá? No hay consistencia entre la palabra y la acción. 

Hillary Clinton, la secretaria de Estado, menciona muy poco la palabra trade (comercio) en sus presentaciones. 

Cierto. En el website de la Casa Blanca, donde se señalan las prioridades del gobierno, tampoco se habla de trade. Es increíble. Ésa es la gran diferencia entre el sector público y el sector privado. Si en el sector público alguien dice mi meta es doblar las exportaciones en cinco años, lo siguiente que hay que hacer es un plan. El plan acá fue formar un comité de exportaciones. Clásico. La preocupación es que China no ha dejado de firmar TLC y ya vemos hoy la base de un acuerdo ASEAN + 3. Es decir, los 10 países de ASEAN más Corea, Japón y China. Una enorme zona de comercio libre sin Estados Unidos y sin el dólar. Y ante ese tipo de reto comercial, de reto económico, de reto estratégico, EE.UU. se ha quedado parado. Y hoy quedarse parado es dar marcha atrás.

En América Latina, EE.UU. pierde participación de mercado frente a Asia. 

Sí, claro. América Latina no compite con EE.UU., ni EE.UU. con América Latina, sino que el hemisferio compite con Asia. En EE.UU. no se han dado cuenta de que la competencia no está acá, sino que está allá. Se habla mucho de integración. Yo creo que es un tema muy relevante para esta época: cómo integrarnos más para ser competitivos. 

¿Por qué es tan importante la integración regional? 

La geografía es importante, la base de uno es siempre geográfica. Las mayores exportaciones de China se destinan a su misma región. El comercio intrarregional de Europa es el 75% del total del comercio europeo. No es el caso en nuestro hemisferio. Hay una gran oportunidad, desafortunadamente el obstáculo es político.

¿Cómo se fomenta el comercio intrarregional? 

George Bush tenía la visión del ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas. Pero en la Cumbre de Mar del Plata en 2005 se resolvió con 29 votos a favor y seis en contra [Mercosur más Venezuela] y por tanto la iniciativa se borró. Desde entonces nadie ha tomado la batuta. Nadie dice vamos a hacer otro intento. Eso sería una gran cosa. Pero no hay voluntad política y nadie quiere verse como que está demasiado cercano a EE.UU. Algunos lo hacen, pero hay tanta división en nuestros países que eso ha sido un gran obstáculo. 

Brasil podría jugar ese rol… 

Brasil ha sido un actor muy sofisticado. Me recuerda mucho al diplomático francés que dijo que Francia no tiene aliados ni enemigos, sino que intereses. Brasil tiene intereses y los maneja muy bien. Y ha podido mantener la amistad con Chávez, con Bush, con Obama, con todos. Ése ha sido el gran logro de Brasil. 

¿Qué puede hacer EE.UU. para generar un nuevo liderazgo integrador? 

Una alternativa es seguir trabajando con Brasil para que tenga una responsabilidad compartida con Estados Unidos para el bien del hemisferio. Que realmente sea un socio. La otra alternativa es levantar a México, que es totalmente opuesto a Brasil en el sentido de que ha jugado un papel muy doméstico, mientras que Brasil ha sido muy global. A EE.UU. le conviene levantar a México, ayudarlo con el problema de la droga, con el problema de la violencia, porque es un problema compartido entre ambos países. Y creo que le conviene a EE.UU. tener dos países fuertes y no sólo uno. Poco probable que pase eso. Las políticas que EE.UU debe hacer para eso son costosas, de resultados inciertos y beneficios poco claros. Pero es lo que tiene que hacer. El papel que jugó EE.UU. con el plan Colombia, que fue en conjunto con el gobierno colombiano, es un modelo que se puede aplicar a México.

Ése es el Plan Mérida.

El Plan Mérida, sí, aunque es mucho más pequeño que el Plan Colombia. Y ahora se está hablando de hacerlo más extensivo, más importante. Es que no se han dado cuenta de que en su frontera existe este problema, que se está armando un ejército ilegal en su frontera. Estamos con 50.000 soldados en Afganistán. No estoy criticando esa política, pero hay que ver la vecindad. Y es increíble que América Latina sea una prioridad muy baja o que no se considere un tema estratégico en EE.UU. Eso es un tremendo error. 

¿Ve posibilidades de que salga el acuerdo con Panamá y Colombia? 

La única posibilidad, aunque no es alta, es sólo después de las elecciones de noviembre. Va a ser difícil. Pero ésa sería una ventanilla. Si no se hace en esos seis meses, podría ser en 2013, después de la nueva elección presidencial. El problema son los sindicatos. Llevaron al presidente al poder y se oponen a estos acuerdos comerciales.