Oslo. Derretir la capa subterránea de hielo, el permahielo, puede liberar óxido nitroso, también conocido como el gas de la risa, una sustancia que contribuye al cambio climático que ha sido pasada por alto por mucho tiempo en el Artico, mostró el domingo un estudio.

El reporte en la revista Nature Geoscience indicó que las emisiones del gas aumentaron bajo ciertas condiciones del derretimiento del permahielo que subyace en un 25 por ciento de la tierra en el hemisferio norte.

Las emisiones del gas medidas de los humedales que se derriten en Zackenberg, al este de Groenlandia, saltaron hasta 20 veces y llegaron a niveles encontrados en selvas tropicales, que están entre las principales fuentes naturales de gases que atrapan calor.

"Las mediciones de muestras de producción de óxido nitroso del permahielo de cinco sitios de humedales adicionales en el alto ártico indican que los ritmos de producción de óxido nitroso observados en los terrenos de Zackenberg podrían estar en el rango bajo", señalaba el estudio.

Los científicos, de Dinamarca y Noruega, estudiaron sitios en Canadá y Svalbard, frente al norte de Noruega, junto a su foco principal en Zackenberg. Las liberaciones serían una pequeña adición a los impactos conocidos del calentamiento global.

El óxido nitroso es el tercer gas de efecto invernadero más importante derivado de las actividades humanas, y sólo superado por el dióxido de carbono y el metano.

Además, está entre los gases regulados por el Protocolo de Kioto de Naciones Unidas para limitar el calentamiento global que podría provocar más tormentas de arena, inundaciones, olas de calor y aumento del nivel de los mares.

El óxido nitroso proviene de fuentes humanas como la agricultura, especialmente de los fertilizantes a base de nitrógeno, y del uso de combustibles fósiles, además de fuentes naturales en la tierra y el agua, así como microbios en los húmedos bosques tropicales.

Los científicos dicen que estudios pasados reconocieron que un derretimiento del permahielo liberaba dióxido de carbono y metano, mientras que el óxido nitroso permanecía encerrado.

"Derretir y drenar los suelos tiene poco impacto en la producción de óxido nitroso", dijo Nature en un comunicado del estudio guiado por Bo Elberling de la Universidad de Copenhague.

"Sin embargo, la resaturación de los suelos drenados con agua de deshielo de los suelos congelados, como ocurriría tras el derretimiento, aumentó la producción de óxido nitroso en unas 20 veces", agregó.

"Cerca de un tercio del óxido nitroso producido en este proceso escapó a la atmósfera", puntualizó.