Puerto Príncipe. El ex presidente Bill Clinton instó a los Gobiernos de su país y de Haití a resolver el caso de los misioneros estadounidenses acusados de intentar llevarse niños de forma ilegal del país caribeño, golpeado el mes pasado por un devastador sismo.

Clinton, nombrado por las Naciones Unidas como coordinador de las operaciones de ayuda para los sobrevivientes del terremoto del 12 de enero, realizó el pedido durante una visita a la devastada capital haitiana, Puerto Príncipe, su segundo viaje al lugar desde el sismo.

Los misioneros, muchos de los cuales pertenecen a una iglesia bautista del estado de Idaho, fueron arrestados hace una semana y acusados el jueves de secuestro y asociación criminal.

Las autoridades haitianas dicen que el grupo intentó cruzar la frontera hacia República Dominicana en un autobús llevando 33 niños, sin documentos que probaran que los menores eran huérfanos o un permiso oficial para sacarlos del país.

Los misioneros niegan cualquier acto criminal y afirman que sólo intentaban ayudar a los niños que quedaron en la indigencia por el sismo. El terremoto causó la muerte de hasta 200.000 personas, dejó unos 300.000 heridos y más de un millón de habitantes sin hogar.

El caso es delicado a nivel diplomático y los grupos de ayuda se quejan de que distrajo la atención de los medios y del mundo de la lucha para alimentar y alojar a cientos de miles de haitianos que acampan en las calles, entre los escombros de edificios derrumbados.

"Lo importante ahora es que el Gobierno de Haití y el Gobierno de Estados Unidos trabajen juntos y resuelvan esto", dijo Clinton a la cadena CNN en Puerto Príncipe.

El ex mandatario dijo que entendía los esfuerzos del Gobierno haitiano de intentar proteger a los niños de posibles traficantes y adopciones ilegales tras el catastrófico sismo.

Pero también comentó que los misioneros podrían estar diciendo la verdad cuando argumentan que simplemente querían ayudar a los niños y no pretendían violar la ley.

Muchos de los niños interceptados con los misioneros resultaron no ser huérfanos sino que sus padres los habían entregado para que tuvieran una vida mejor, mostró reciente evidencia.

"El Gobierno de Haití no está buscando una gran pelea. Sólo quiere proteger a sus niños y también asegurarse de tener un buen inventario así no envían niños a otro lado que tal vez tengan una tía o un tío con un ingreso", dijo Clinton.

No intervención. Los misioneros, cinco hombres y cinco mujeres, fueron interrogados individualmente el viernes por el juez Bernard Sainvil en las oficinas de la fiscalía de la ciudad.

Funcionarios dijeron que el juez continuará con su investigación el lunes y el martes, antes de tomar una decisión sobre si liberar a los 10 acusados o proceder con un caso.

El Gobierno estadounidense, que lidera una gran operación internacional de ayuda en Haití, ha dicho que está siguiendo el caso pero dejó en claro que no quiere interferir.

"Obviamente este es un tema del sistema judicial haitiano", dijo la Secretaria de Estado Hillary Clinton, esposa de Bill Clinton, a reporteros en Washington.

Un miembro del grupo, que planeaba construir un orfanato en República Dominicana para niños haitianos, dijo que era "desafortunado" que la atención del mundo se centrara en el caso y no en la difícil situación de las víctimas del sismo.

El Gobierno local ha hecho más estrictos los procedimientos de adopción desde el sismo, diciendo que teme que traficantes de personas puedan tratar de aprovecharse del desastre. Funcionarios afirman que ya han habido reportes de tráfico de menores y hasta de órganos.