Puerto Príncipe. Autoridades haitianas interrogaron este lunes a 10 misioneros estadounidenses acusados de intentar sacar ilegalmente a un grupo de niños del país devastado por un terremoto.

Un fiscal se reunió con los estadounidenses en los cuarteles centrales de la policía de Puerto Príncipe, donde han estado detenidos desde que fueron arrestados el pasado viernes cuando intentaron cruzar a República Dominicana con un autobús cargado con 33 niños que supuestamente quedaron huérfanos tras el violento sismo.

Los misioneros bautistas negaron los cargos de que estuvieran involucrados en el tráfico de menores e insistieron en que sólo querían ayudar a los huérfanos que quedaron abandonados después del terremoto del 12 de enero.

El caso podría volverse sensible diplomáticamente en un momento en que Estados Unidos está brindando una enorme asistencia a Haití para ayudar a cientos de miles de personas y cuando asociaciones de caridad estadounidenses están destinando millones de dólares en donaciones.

Como parte del plan de asistencia, la Fuerza Armada de Estados Unidos reanudó los vuelos de evacuación médica de pacientes gravemente heridos en el terremoto del 12 de enero, lo que puso fin a una suspensión de los vuelos por una disputa sobre dónde tratar a los pacientes y quién pagaría por su cuidado.

En tanto, el portaviones estadounidense USS Carl Vinson y otros dos buques abandonaron Haití tras cumplir con su misión de ayuda. Sin embargo, varios barcos de guerra estadounidenses siguen en inmediaciones de Haití para asistir en la operación.

Gobierno avala denuncia. Autoridades haitianas expresaron el temor a que el caos y las pérdidas ocasionadas por el terremoto que dejó hasta 200.000 personas muertas sea utilizado por traficantes para aprovecharse de niños en condiciones vulnerables.

Funcionarios del gobierno dijeron que los estadounidenses no tenían documentos que probaran que los niños eran huérfanos o que tuvieran permiso para sacarlos del país.

"Tenemos información sobre gente tratando de robar niños para llevárselos fuera del país, que es la razón por la cual el gobierno ha decidido reforzar la seguridad", dijo la ministra de Comunicaciones, Marie Lassegue.

Agregó que era posible que los estadounidenses fueran enviados a su país para ser juzgados debido a los daños sufridos por el sistema judicial de Haití tras el sismo.

"Le decimos a los estadounidenses en todo el mundo que ustedes están sujetos a las leyes del país en el que se encuentran las 24 horas del día", dijo el cónsul general de Estados Unidos en Haití, Donald Moore.

Los misioneros estaban "siendo procesados de acuerdo con el sistema penal haitiano", agregó. No obstante, dijo que no podía comentar si había estado en contacto con el gobierno de Estados Unidos sobre la posibilidad de trasladar el caso a su país.

Plan de Dios.  Nuevas evidencias demostraron que muchos de los 33 niños interceptados con los misioneros no eran huérfanos. La policía de Haití reportó que algunos habían sido entregados voluntariamente por sus padres.

Una mujer que dijo que era madre de cinco niños declaró que un pastor local había actuado como intermediario y le había dicho que los pequeños tendrían una mejor vida si se iban con los misioneros.

Los misioneros, quienes admitieron que no contaban con los documentos, aprobaciones o pasaportes de los niños haitianos, insistieron en que querían ayudar llevándolos a un orfanato que estaban creando en República Dominicana.

"Realmente no tenían ningún documento (...) No entendí que eso fuera necesario", dijo la jefa del grupo arrestado, Laura Silsby, a la cadena CNN.

Asimismo negó cualquier intención de secuestrar o traficar al grupo, que incluye desde bebés hasta niños de 12 años.

Carla Thompson, otro miembro del grupo, afirmó que "Dios es el único que nos llamo a venir aquí y realmente creemos que éste fue su propósito".

El primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, quien ha citado informes sobre el tráfico de menores y humano desde el terremoto, ha calificado a los estadounidenses arrestados como "secuestradores". Sin embargo, reconoció la posibilidad de que se hayan equivocado, aunque actuando de buena fe con los niños.