Puerto Príncipe. Enojadas turbas atacaron tres sitios de reparto de alimentos en Haití, una señal más del caos que enfrentan los grupos de asistencia para ayudar a la multitud desesperada y hambrienta que dejó el catastrófico terremoto dos semanas atrás.

Varias personas se cayeron y corrieron el riesgo de morir aplastadas cuando la muchedumbre se abalanzó sobre las ruinas del Ministerio de Cultura, donde la policía haitiana estaba entregando bolsas con comida.

En tanto, cuerpos de paz en Cité Soleil, uno de los peores barrios de Puerto Príncipe, realizaron disparos de advertencia cuando la multitud se enojó mientras esperaba por arroz. Otro punto de distribución cerca del museo de arte de Haití también sufrió episodios violentos.

A pesar de estos incidentes, no toda la entrega de ayuda fue caótica.

Los grupos de asistencia reconocieron enormes problemas logísticos, pero dijeron que estaban distribuyendo cada vez más alimentos entre los cientos de miles de personas que quedaron desamparadas tras el terremoto del 12 de enero.

En el Ministerio de Cultura, la policía entregó bolsas con aceite, jabón, pastas y arroz.

Pero no hubo suficiente comida para las decenas de miles de personas que llegaron hasta el lugar y los pocos policías presentes no pudieron mantener el orden.

Un grupo de hombres escaló las vallas, saltó en los camiones y comenzó a arrojar las bolsas de comida a la gente, principalmente a los hombres y niños que estaban frente a la multitud.

Varias personas cayeron al suelo, pero un testigo de Reuters apenas vio gente con heridas menores.

Una mujer llamada Berline dijo que el incidente la dejó sin nada para alimentar a sus seis hijos, de entre cuatro y 14 años. "No tengo nada para darles. Intenté (obtener algo), pero me empujaron", dijo, entre lágrimas.

Arrojan piedras. En Cité Soleil, los trabajadores de las fuerzas de ayuda, respaldados por cuerpos de paz argentinos, arrojaron arroz de bolsas a la gente para que lo recogiera como fuera, usualmente en una playera o algún bolsillo improvisado.

Allí, algunos jóvenes le arrojaron piedras a los soldados de la ONU.

Las agencias de asistencia están luchando con el problema de darle una alimentación adecuada a casi un millón de personas que quedaron sin casa por el terremoto, que dejó alrededor de 200.000 muertos y devastó la capital del país.

Varios sobrevivientes dijeron que aún no habían recibido ayuda, más de dos semanas después de la catástrofe.

Las autoridades reconocen que, si bien el agua está llegando a los que la necesitan, los alimentos son un problema.

"Creo que hay suficiente comida", dijo Lewis Lucke, un embajador retirado que está trabajando como coordinador estadounidense de los esfuerzos de recuperación de Haití. "El tema es la distribución y la seguridad”.