Excelsior.com.mx. Los diez años en los que México fue considerado por Freedom House como un “país libre” (2001-2010) quedaron atrás.

La violencia entre las fuerzas de seguridad y el crimen organizado, las disputas territoriales de este último y la expansión de sus actividades ilegales le cobraron la factura en los últimos tres años.

En el informe 2013 sobre Libertad en el mundo, la publicación más importante de Freedom House, un organismo financiado por USAID y el Departamento de Estado de Estados Unidos, México sigue formando parte del club de países “parcialmente libres”, a pesar de que redujo la violencia entre las fuerzas de seguridad y las organizaciones criminales, así como la tasa de homicidios en 2012.

Aunque México bajó de 24,23 a 23,18 asesinatos por cada 100.000 habitantes de 2011 a 2012 —de acuerdo con el INEGI— no pudo recuperar aún el rango de “país libre” que alcanzó en 2001 cuando, en medio de un notable aumento de la criminalidad, el recién electo presidente Vicente Fox anunció que transformaría a las dependencias policíacas.

“Y que (además) quitaría a las Fuerzas Armadas su creciente participación en el mantenimiento de la seguridad interna que les había asignado (el ex presidente Ernesto) Zedillo”, dice un párrafo de la evaluación con la que Freedom House calificó a México en 2001 como un “país libre”.

Aspectos evaluables. En ese año el análisis del desempeño de México estuvo marcado por la salida del PRI de Los Pinos cuando Fox, el candidato opositor del PAN, “dejó pasmados a los encuestadores y encantados a los mercados financieros internacionales” con el 42,5% de los votos que le dieron el triunfo y pusieron fin a la hegemonía de más de siete décadas del PRI.

La evaluación de 2013 dice que los “signos de vulnerabilidad de políticos y gobiernos municipales frente a las presiones del crimen organizado han aumentado a lo largo de los últimos cinco años y más de una docena de alcaldes de localidades pequeñas y candidatos a puestos de elección fueron asesinados de 2010 a 2012”.

En 2010, el último año en que México pudo conservar la calificación de país libre, el informe sobre la Libertad en el mundo alertó que la violencia del crimen organizado, y en particular del narcotráfico, siguió empeorando en 2009.

Ello “a pesar de la decisión de (el entonces presidente Felipe) Calderón de desplegar a los militares hacia las zonas más afectadas luego de asumir la Presidencia en 2006”, dice la evaluación de 2010 que comenzó mencionando la muerte violenta de al menos 7.700 personas el año anterior.

En su edición de 2011, los redactores del informe comenzaron el análisis mencionando la muerte violenta de 15.000 personas en medio de la guerra entre los carteles de la droga para defender sus territorios y sus actividades ilegales, así como sus intentos de corroer a las instituciones del Estado y de coaccionar a sus funcionarios.

En 2012 el informe sobre México comenzó mencionando la muerte de 16.000 personas, así como una serie de masacres y descubrimiento de entierros masivos que, según sus autores, “contradijeron las declaraciones oficiales de que había habido progresos” en la solución del problema.

En 2013 el informe destaca el retorno del PRI a la Presidencia de la República, con el triunfo electoral de Enrique Peña Nieto, así como los indicios de que muchos de los cárteles más grandes del crimen han quedado reducidos a “grupos más pequeños y más localizados”.