Berlín. La línea teléfonica especial instaurada por Alemania para víctimas de abusos sexuales por parte de miembros del clero fue copada de llamadas en la semana posterior a que la Iglesia Católica Romana lanzara el servicio en un intento por restaurar la confianza.

Unas 13.293 personas intentaron llamar a la línea habilitada en la primera semana de funcionamiento, pero sólo 2.670 pudieron comunicarse con los sobrepasados 11 consejeros en servicio, dijeron funcionarios eclesiáticos.

"No esperábamos tantas llamadas", dijo Stephan Kronenburg, portavoz de la diócesis de Trier, en donde está ubicado el centro de control de la línea telefónica. "Ha sido bien recibido. Muchos han llamado para decir que están agradecidos por esto", añadió.

En su primer día, la línea recibió 4.459 llamados, pero los consejeros, que trabajan en turnos de cuatro horas sólo estaban disponibles para recibir 162 y el servicio fue forzado a cerrar temporalmente. además de los 11 consejeros respondiendo llamados, siete están dedicados a preguntas y consultas online.

De las 2.670 llamadas que se contestaron en la primera semana hubo 394 consultas telefónicas sobre asuntos de abusos que tomaron de unos pocos minutos a una hora y 91 intercambios online.

Kronenburg dijo que la mayoría de quienes llamaron fueron víctimas de abusos o familiares de víctimas.

Andreas Zimmer, director de los servicios de consejería, dijo que muchos de los que llamaron se quebraban después de un largo silencio.

"Esta es la primera vez que ellos quieren hablar del abuso porque los recuerdos y las experiencias de violencia son usualmente desplazados", dijo Zimmer a la radio alemana.

En la línea se encuentran psicólogos y trabajadores sociales especializados en áreas de abuso y traumas que ofrecen consejos a las víctimas y las refieren a asistencia local.

La línea telefónica no fue creada para investigar a sospechosos de delitos de abusos, pero los consejeros pueden ayudar a referir a las víctimas a las autoridades si ellas quieren presentar una queja formal.

Este es parte de los esfuerzos de la Iglesia para arrojar luz sobre los abusos cometidos y devolver la confianza a los fieles después de una serie de acusaciones de abusos físicos y sexuales cometidos por sacerdotes en Alemania, muchos ocurridos en escuelas con directorios católicos décadas atrás.