Un pequeño grupo de personas ocupó este domingo un terreno donde se ultima la construcción de la futura sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) en Río de Janeiro, según informaron medios locales.

Varios portales atribuyeron la acción al llamado Frente Nacional de Hinchas, que ocupó los patios externos de un edificio en reforma de la CBF que será la próxima sede nacional de la entidad y que actualmente está vacío.

Algunos de los manifestantes, que según las mismas fuentes son entre treinta y cuarenta, usaban máscaras y pañuelos para ocultar sus rostros y portaban carteles en los que se leía "Fuera FIFA" y "Fuera Marín", por el actual presidente de la CBF, José María Marín.

Los manifestantes salieron del terreno tras la llegada de la policía.

Un portavoz de la CBF dijo a Efe que no contaba con información sobre el caso, mientras que los representantes del Frente no respondieron a varias llamadas.

El edificio en cuestión está siendo remodelado para acoger la sede nacional de la CBF de cara a la Copa Mundial de fútbol de 2014, que tendrá lugar en Brasil.

La protesta ocurre unas nueve horas antes del comienzo de la final de la Copa Confederaciones, que disputarán las selecciones de Brasil y España en el estadio Maracaná, hacia el cual se calcula que intentarán dirigirse otros 20.000 manifestantes.

Algunos de ellos ya se han comenzado a congregar en la Praça Saens Peña, en el barrio de Tijuca, cerca del estadio.

Esa manifestación está convocada por el Comité Popular de la Copa del Mundo y de los Juegos Olímpicos.

Las principales reivindicaciones de esa organización son cancelar la privatización del Maracaná, protestar por la retirada de un grupo de indígenas que ocuparon durante años el Museo del Indio, contiguo al estadio, y parar con los desalojos de inmuebles para la celebración de grandes eventos en Río de Janeiro.

Según han informado las autoridades, las calles de Río de Janeiro estarán protegidas hoy por 10.600 policías y 7.400 militares, un contingente que duplica el número de agentes que habitualmente patrullan Río de Janeiro y la vecina Niterói.

Dentro del Maracaná la seguridad también será reforzada con 1.300 guardias privados, que entre otras cosas intentarán evitar que las manifestaciones del malestar social se trasladen al interior del estadio.

El partido comenzará a las 19.00 hora local (22.00 GMT) y las puertas del estadio serán abiertas cuatro horas antes.

Las protestas, las mayores llevadas a cabo en varias décadas en Brasil, se extendieron por todo el país en las últimas tres semanas a partir del detonante del alza de precio del transporte público en Sao Paulo.

Ahora cuentan con una larga lista de reivindicaciones, como exigencias de mayor inversión pública en educación y salud, y críticas a la corrupción y al elevado costo de la organización de la Copa Confederaciones y del Mundial de 2014.