Atenas. Cerca de dos tercios de los griegos piensa que su Gobierno socialista fue o muy lento para reaccionar o manejó pobremente la economía mientras se profundizaba la crisis fiscal del país, mostró el sábado una encuesta de opinión.

Grecia, que lucha por obtener fondos de emergencia para pagar una deuda que vence el próximo mes, pidió el viernes activar un paquete de rescate de 45.000 millones de euros (60.500 millones de dólares) ofrecidos por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

El sondeo realizado por ALCO para el periódico dominical Proto Thema mostró que el 37,3 por ciento de los consultados creía que el Gobierno se movió con lentitud para enfrentar la crisis de la deuda, que ha remecido al euro, mientras el 28,2 por ciento dijo que el Gobierno tomó medidas equivocadas.

Según la encuesta, hecha a nivel nacional entre el 21 y el 23 de abril a una muestra de 1.000 personas, sólo el 23,1 por ciento aprobó las medidas gubernamentales para manejar la economía durante la crisis, lo que indicó una disminución de la confianza.

El sondeo también mostró que el 65,2 por ciento pensó que el primer ministro griego, George Papandreou, engañó a la gente sobre el verdadero estado de la economía. En contraste, el 26,1 por ciento pensó que Papandreou, elegido en octubre pasado, desconocía la extensión de los problemas del país.

Otra encuesta de Public Issue mostró la semana pasada que sólo el 47 por ciento de los griegos confiaba en Papandreou para manejar la economía, comparado con el 55 por ciento de febrero.

Los costos de préstamo de Grecia escalaron a niveles prohibitivos después de que, tras las elecciones de octubre, el país revelara que el año pasado su déficit presupuestario fue de un 12,7 por ciento de su producción económica anual, lo que provocó una degradación en su rango crediticio.

La oficina de estadísticas de la UE revisó la semana pasada el déficit del 2009, a un 13,6 por ciento del Producto Interno Bruto. Se proyecta que la deuda griega aumente a un 120,4 por ciento del PIB este año.

Pese al descalabro fiscal, la mayoría de los griegos dijo que no sacarían su dinero del país ni emigrarían si se les presentara la oportunidad.