Varsovia. Miles de polacos oraron, cantaron o lloraron frente al palacio presidencial en Varsovia este sábado por la muerte del presidente Lech Kaczynski en un accidente de avión en el oeste de Rusia.

El Ministerio de Emergencias de Rusia dijo que había 97 personas a bordo del avión Tupolev TU-154M del Gobierno polaco que se estrelló por la densa neblina, cuando llevaba a una delegación para conmemorar a polacos asesinados en el pueblo de Katyn bajo órdenes del líder soviético José Stalin en 1940.

En Varsovia, familias con velas y flores permanecían frente al palacio. Muchos no eran simpatizantes del presidente pero querían presentar sus respetos.

"Nunca he estado de acuerdo con el presidente (...) No creo que estuviera haciendo un gran trabajo, pero por sobre todo era una persona", dijo el estudiante de preparatoria Tomasz Kleszcz.

Bronislaw Komorowski, jefe de la Cámara baja del Parlamento polaco y presidente interino, dijo que la nación permanecía unida para honrar al Kaczynski.

"No hay izquierda o derecha, no hay diferencias, no hay divisiones. Estamos todos juntos con nuestro mensaje de compasión para las familias de los que murieron cerca del aeropuerto de Smolensk", aseveró.

Muchos de los dolientes lloraban una pérdida doble, la de hace sólo horas y la de hace 70 años, cuando 22.000 funcionarios polacos fueron asesinados por la policía secreta de Stalin, NKVD, en el bosque de Katyn, en el sur de Rusia.

Los asesinatos masivos de prisioneros de guerra e intelectuales polacos, sólo meses después de que la Alemania nazi y Stalin arrasaran con Polonia, son un símbolo imperecedero para los polacos de su sufrimiento bajo el dominio totalitario soviético.

Kaczynski iba camino a Katyn para conmemorar a las víctimas de la Rusia soviética de 1940 cuando su avión se estrelló.

"El mejor presidente que hemos tenido ha muerto. Su misión de decirle al mundo sobre Katyn se ha cumplido en este modo trágico", dijo Bartosz Morawski, un actor.