Sao Paulo. La misión de la ONU en Haití, liderada por Brasil, debe cambiar su enfoque de la mantención del orden a la reconstrucción del país, que quedó destruido por un terremoto ocurrido esta semana, dijo este viernes el ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim.

El ministro, que volvió a Brasil en la madrugada del viernes, tras visitar Haití para evaluar la situación después del terremoto, defendió que el mandato de la misión de la ONU en ese país sea alterado para que los nuevos recursos se destinen a obras de infraestructura y ayuda directa al pueblo.

El terremoto de magnitud 7,0 destruyó la ya frágil infraestructura local y puede haber causado decenas de miles de muertos, según autoridades haitianas y la Cruz Roja en el país.

Según Jobim, la situación que vio en Haití lo hizo cuestionarse la función de la misión de la ONU (Minustah) en el país: "¿Aún es la mantención de la paz o la función ahora es la construcción de paz, la reconstrucción del país?", preguntó al arribar al aeropuerto de Río de Janeiro.

"Desde mi punto de vista, es la reconstrucción. Y ahí comienzas a manejar otro tipo de presupuesto de la ONU", añadió.

El titular de Defensa citó como ejemplo el proyecto de construcción de una planta hidroeléctrica que está siendo realizado por la compañía de ingeniería del Ejército brasileño, pese a no estar previsto en el mandato de la misión de la ONU.

La planta, que suministraría energía a Puerto Príncipe, que actualmente depende de generadores particulares, tendría un costo de 200 a US$300 millones, que podrían ser cubiertos por un nuevo presupuesto de la ONU.

Jobim afirmó que va a discutir la propuesta de cambio del mandato con la Cancillería brasileña.

"Cuando Brasil comenzó la operación de la ONU, lo que se encontraba allá eran bandas criminales, que fueron acabadas. Ahora todo el problema es la reconstrucción del país", dijo.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas creó la Minustah en 2004 para restaurar el orden y pacificar Haití, luego de un período de insurgencia y del derrocamiento del presidente Jean-Bertrand Aristide.

Catorce militares brasileños han sido declarados muertos oficialmente tras el siniestro, además de la doctora y activista social brasileña Zilda Arns.