Varsovia. Los polacos, conmocionados y afligidos, guardaron este domingo dos minutos de silencio por el presidente Lech Kaczynski y gran parte de la élite del país, un día después de que murieran en un accidente de avión en Rusia.

El viejo avión Tupolev se estrelló este sábado en una zona con niebla cerca de Smolensk, en el oeste de Rusia, causando la muerte de las 97 personas que iban a bordo. Kaczynski iba a conmemorar el 70 aniversario de la masacre de soldados polacos a manos de las fuerzas soviéticas en un bosque cercano.

El primer ministro ruso, Vladimir Putin, se despidió del ataúd de Kaczynski en una corta ceremonia en Smolensk. Un avión militar iba a trasladarlo a Varsovia y funcionarios polacos dijeron que el cuerpo de Kaczynski sería velado en una fecha aún sin decidir.

Millones de fieles en el país mayormente católico abarrotaron las iglesias para rezar por los muertos. Miles de personas atestaron la zona situada frente al palacio presidencial de Varsovia, transformado en un santuario repleto de flores, velas, banderas polacas rojas y blancas y fotos de los fallecidos.

El presidente interino, Bronislaw Komorowski, y el primer ministro Donald Tusk también depositaron algunas velas mientras que las sirenas sonaban al mediodía.

Komorowski declaró una semana de duelo nacional y pidió a los polacos que dejen a un lado sus diferencias políticas en estos momentos. Kaczynski, un combativo nacionalista de derecha, era una figura controvertida que ganó muchos enemigos.

"Trabajamos juntos para construir la democracia polaca", dijo Lech Walesa, líder del movimiento Solidaridad que derrocó el comunismo en 1989 y al que perteneció Kaczynski.

"Las diferencias nos separaron después (...) Pero eso ahora es un capítulo cerrado", dijo Walesa, que a menudo tuvo fuertes discusiones con Kaczynski.

El hermano gemelo de Kaczynski, Jaroslaw, líder del principal partido de la oposición, Ley y Justicia, y aliado político cercano, voló el sábado al lugar del accidente para ayudar a identificar los cadáveres.

Estabilidad. El jefe de las Fuerzas Armadas polacas, el líder de la Marina, el gobernador del banco central, diputados de la oposición y la esposa de Kaczynski, María, están entre los fallecidos en el accidente.

Pese al profundo sentimiento de pérdida de los polacos, varios funcionarios y analistas dijeron que el accidente no supondría ninguna amenaza seria a la estabilidad política y económica de Polonia, un firme miembro de la OTAN y de la Unión Europea.

Los polacos de a pie dijeron que el accidente dejaría heridas profundas.

"Pensaba para mí misma que este es un momento que siempre recordaré. Nuestros abuelos sobrevivieron la guerra, la generación de nuestros padres experimentó la ley marcial (1981-83) y esta es la mayor conmoción para la generación más joven de hoy", dijo Agata Malinowska, una estudiante de sociología de 22 años.

Los líderes mundiales expresaron su conmoción y su pena. Putin, cuyo país es un enemigo histórico de Polonia, dijo: "Esta también es una tragedia para nosotros. Sentimos vuestra pena".

Komorowski dijo, después de reunirse con los líderes de los distintos partidos políticos, que fijaría la fecha para unas elecciones presidenciales que inicialmente se celebrarían en octubre. Bajo la Constitución, las elecciones deben realizarse ahora a finales de junio.

El piloto del avión de Kaczynski ignoró varias órdenes de la torre de control que le indicaban que no aterrizara, dijo el subdirector de las Fuerzas Aéreas rusas, Alexander Alyoshin, según informó la agencia de noticias Interfax.

Polonia y Rusia dijeron que realizarían investigaciones para averiguar las causas del accidente.