Varsovia. Polonia rindió el sábado un emotivo homenaje al presidente Lech Kaczynski, a su esposa Maria y a las 94 personas, en su mayoría altos funcionarios políticos y militares, que murieron en un accidente de avión hace una semana en Rusia.

Hasta 100.000 personas, muchos portando banderas nacionales blanco y rojo, abarrotaron la amplia plaza Pilsudski, en el centro de Varsovia para recordar a las víctimas del accidente más devastador del país desde la Segunda Guerra Mundial.

"Todos tenían sueños y esperanzas para el futuro de su tierra. Es una gran prueba para que entendamos bien esas esperanzas y las llevemos al futuro", dijo a la multitud el primer ministro Donald Tusk, que fue rival político de Kaczynski. "Esto es lo más que podemos hacer por ellos. Estamos aquí para recordarlos. No los olvidaremos", declaró.

Detrás de él, en el podio, se levantaba una cruz blanca entre dos grandes paneles negros con retratos de todos los muertos, cuyos nombres leyó un actor en voz alta.

El hermano gemelo de Kaczynski, Jaroslaw, ex primer ministro que ahora es líder del principal partido de la oposición, permaneció sentado al frente de los dolientes, con otros miembros de la familia, incluida la hija del presidente, Marta, de 29 años. Kaczynski tenía dos nietos.

El acto del sábado, que incluyó una salva de disparos y una misa católica, llega un día antes del funeral de Kaczynski y su esposa previsto para el domingo en la cripta de la catedral de Wawel, en Cracovia, la antigua capital en el sur del país.

Líderes mundiales como el presidente estadounidense, Barack Obama, tenían previsto acudir al funeral, pero la nube de ceniza volcánica que afecta al norte de Europa llevó al cierre de los aeropuertos polacos y no está claro cuántos jefes de Estado podrán viajará.

Kaczynski y su entorno se dirigían el sábado pasado al bosque de Katyn, cerca de Smolensk, en Rusia, para conmemorar el 70 aniversario de la masacre de 22.000 oficiales e intelectuales polacos a manos de la policía secreta soviética.

El accidente ha conmocionado Polonia. Decenas de miles se agolparon en las calles de Varsovia para recibir los féretros y la zona del palacio de Kaczynski, en la pintoresca Ciudad Vieja de Varsovia, se ha transformado en un santuario lleno de velas, flores, crucifijos y banderas del país.

El presidente interino de Polonia, Bronislaw Komorowski, dijo que la tragedia había unido a los polacos de todas las creencias y también agradeció a los líderes rusos por su estrecha cooperación y gestos de solidaridad tras el accidente.