Londres. Los cielos europeos volvían a estar abiertos al tráfico aéreo este miércoles, pero con tantos aviones imposibilitados de despegar desde hace días por culpa de la nube de cenizas volcánicas procedentes de Islandia, podrían pasar días o semanas hasta volver a la normalidad.

Mientras tanto las aerolíneas, cuyos vuelos en Europa y otros lugares llevan parados más de cinco días, hacían una evaluación de los costos de las interrupciones.

Gran Bretaña, un importante núcleo aéreo y concurrido destino, reabrió su espacio aéreo el martes por la noche, dando un impulso a los viajeros y al transporte de cargas.

British Airways dijo en su página web que operaría todos sus vuelos de larga distancia desde los aeropuertos de Heathrow y Gatwick este miércoles, pero que habría cancelaciones en los recorridos cortos con salida y destino a los aeropuertos de Londres hasta las 13.00 hora local (12.00 GMT).

La Autoridad Británica de Aviación Civil (CAA, por sus siglas en inglés) dejó claro que científicos y fabricantes habían reducido el riesgo de volar en áreas con concentraciones de cenizas relativamente bajas.

"La principal barrera a la hora de reanudar los vuelos ha sido unos niveles comprensibles de tolerancia de los aviones a las cenizas. Los fabricantes ahora han acordado incrementar los niveles de tolerancia en áreas de baja densidad de cenizas", declaró la funcionaria de CAA Deidre Hutton.

Más aerolíneas anunciaron la reanudación de los vuelos a Europa.

La australiana Qantas Airways dijo que volvería a volar a Europa este miércoles, y calculó las pérdidas en US$ 1,4 millones al día.

Los vuelos desde Pekín y otras ciudades chinas también regresaban a la normalidad. Air China, el principal operador del país, dijo en su sitio web que los vuelos al Viejo Continente estaban "totalmente restablecidos" a partir del miércoles sujetos a cambios en las condiciones meteorológicas.

La actividad de las finanzas mundiales iba camino de volver a la normalidad. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial anunciaron que una reunión prevista en Washington el fin de semana continuaba según lo planeado.

Varios líderes mundiales cancelaron o desviaron vuelos a Polonia la pasada semana para asistir al funeral del presidente polco Lech Kaczynski.

Air France planeaba operar todos los vuelos de larga distancia el miércoles, Polonia reabrió su espacio aéreo a partir de las 05.00 GMT y Finlandia dijo que lo haría desde las 09.00 GMT. Holanda permitió vuelos nocturnos tras tomar la iniciativa el lunes autorizando los vuelos con pasajeros.

En Alemania, el sitio web del aeropuerto de Fráncfort mostraba este miércoles un puñado de vuelos a primera hora de la mañana arribando y partiendo, pero un gran número de cancelaciones.

Este martes Alemania mantuvo su espacio aéreo mayormente cerrado, aunque unos 800 vuelos operaron durante el día.

Autoridades islandesas dijeron a última hora de este martes que había menos actividad del volcán ubicado debajo del glaciar Eyjafjallajokull, que ha estado en erupción durante casi una semana, pero fuertes vientos aún podrían dejar a Europa a merced de la nube de ceniza.

Raymond Benjamin, secretario general de la Organización Internacional de la Aviación Civil, dijo que las autoridades eran capaces de declarar que el peligro había pasado.

Un experto de la Organización Meteorológica Mundial declaró en Ginebra que un sistema de baja presión avanzando sobre Islandia podría ayudar a despejar la nube en unos días.

Liberar los vuelos fue un bienvenido respiro para la industria aeronáutica, que dijo que las pérdidas eran peores que luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

"Volver a los niveles normales de operación para el punto de vista de la industria llevará semanas", dijo el presidente ejecutivo de British Airways, Willie Walsh, a la cadena televisiva BBC.

El caos aéreo dejó algunos momentos inusuales.

Una pareja eslovaca varada en Taiwán se casó el martes en un hotel cerca del principal aeropuerto de la isla luego de que no pudieron volver a casa para un casamiento programado desde hace tiempo, dijo personal del hotel.

Cuando el hombre y la mujer, de 32 y 31 años respectivamente, fueron encontrados llorando en el Orchard Park Hotel, el gerente le ofreció llevar a cabo la boda allí, invitando a un clérigo de una universidad cercana y a unas 100 personas, entre ellos otros europeos varados.