Varsovia. Investigadores rusos y polacos trataban con dificultad este lunes de identificar los restos de casi un centenar de personas fallecidas el fin de semana en un accidente aéreo en el que murió el presidente polaco y muchos importantes funcionarios de su Gobierno.

El ataúd con los restos del presidente Lech Kaczynski fue llevado a su país este domingo, a una Varsovia sumida en un profundo luto y cubierta de flores, velas y banderas nacionales rojas y blancas, pero los restos de las otras 95 víctimas fueron enviados a Moscú para ser identificadas.

El avión Tupolev del Gobierno polaco se estrelló este sábado en medio de una densa niebla cerca del aeropuerto de Smolensk en el oeste de Rusia, supuestamente porque el piloto ignoró la advertencia de los controladores aéreos de no aterrizar.

Aunque la muerte de jefes militares y destacadas figuras opositoras constituye un enorme revés para la élite de las fuerzas armadas y la política de la nación, el accidente no supone una amenaza para la estabilidad económica y política de Polonia, un país de 38 millones de habitantes firmemente anclado en la Unión Europea y la OTAN.

En Polonia, el Gobierno, no el presidente, decide la política, aunque el jefe del Estado puede vetar leyes. Del Gobierno, sólo tres viceministros estaban a bordo.

Los mercados financieros apenas se inmutaron por el accidente cuando abrieron este lunes. La moneda, el zloty, y la bolsa cotizaban planos o ligeramente al alza. Estaban a la espera de una decisión sobre quien sustituirá a Slawomir Skrzypek, el gobernador del banco central polaco quien también falleció en la tragedia.

El presidente encargado, Bronislaw Komorowski, dijo este lunes que actuaría rápidamente para nombrar un nuevo gobernador. El Consejo de Política Monetaria del banco tenía previsto reunirse a las 0900 GMT para discutir la situación.

Identificar a los fallecidos. En Moscú, la ministra de Salud, Tatyana Golikova, dijo que el proceso de identificación de los fallecidos llevaría dos o tres días.

Su homóloga polaca, Ewa Kopacz, de visita en Moscú, agregó que “no es un proceso fácil. En muchos casos sólo es posible identificar a los fallecidos con la ayuda de expertos en genética".

Kopacz también expresó su gratitud a las autoridades rusas por su profesionalismo y colaboración.

El accidente también conmocionó a Rusia, un enemigo histórico de Polonia y soberano durante la era comunista, que declaró este lunes un día de luto.

La decisión del primer ministro Vladimir Putin de despedir personalmente el ataúd de Kaczynski desde Smolensk causó una buena impresión a los polacos.

Kaczynski y su entorno planeaban conmemorar el 70 aniversario de la masacre de oficiales polacos a manos de la policía secreta soviética, NKVD, en el cercano bosque de Katyn.

Polonia declaró una semana de luto. El ataúd de Kaczynski, recibido en silencio por decenas de miles de personas que se alinearon en la ruta desde el aeropuerto militar de Varsovia al palacio presidencial el domingo, estará instalado en una capilla ardiente hasta el martes.

"Retrasaremos el funeral hasta que el cadáver de su esposa Maria sea identificado y repatriado a Polonia. Existe un acuerdo entre el Gobierno y la cancillería del presidente sobre eso", dijo el lunes Jacek Sasin, de la cancillería.