Miami. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dice a los haitianos que no serán olvidados, Francia hace un llamado a una conferencia sobre la reconstrucción del país y los líderes mundiales están prometiendo ayuda.

El fuerte terremoto que devastó este martes la capital de Haití será la mayor prueba para desarrollar a la nación más pobre del hemisferio occidental, pese a décadas de promesas de la comunidad internacional.

Pero la catástrofe, que causó la muerte de decenas de miles de personas, podría terminar hundiendo aún más en la pobreza y la inestabilidad a un país que ya ha sido afectado por desastres, turbulencia y corrupción.

"A partir de esta catástrofe, que sigue a muchas otras, deberíamos asegurarnos de cambiar de una vez por todas el curso que Haití parece haber tomado por tanto tiempo", dijo el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Antes de que el terremoto derribara edificios y casas de barrios pobres en la capital Puerto Príncipe, Haití se dirigía lentamente hacia el progreso luego de años de ser asediado por huracanes y caos político.

La magnitud de la muerte y destrucción llevó a Obama y a otros a convocar a una conferencia internacional de países donantes para reconstruir a Haití. Los gobiernos, celebridades y compañías han ofrecido miles de millones de dólares.

Francia pidió a los acreedores nucleados del Club de París que pongan fin a un acuerdo de deuda con Haití.

"Creo que si rescatamos a los sobrevivientes, enterramos a los muertos, tratamos a los heridos y limpiamos las calles, podemos empezar de nuevo", dijo a la cadena CNN el ex presidente estadounidense Bill Clinton, enviado especial de la ONU a Haití.

Pero más allá de los esfuerzos inmediatos de ayuda, los expertos dicen que la historia reciente de Haití está llena de promesas vacías para abordar sus dificultades a largo plazo, que han convertido a la ex colonia francesa en uno de los países más pobres y turbulentos del mundo.

Desde que terminó la dictadura en 1990, Haití ha luchado con rebeliones y golpes de Estado, además de inundaciones y huracanes, más recientemente en 2004 y 2008, cuando miles de personas murieron.

"A Haití le han prometido muchas cosas antes", dijo Robert Rotberg de la Universidad de Harvard. "Este terremoto sólo ha magnificado los problemas que enfrentará Haití, no sólo en los próximos meses, sino en la próxima década", agregó.

¿Custodia internacional? Reconstruir el país requeriría una fuerza multi millonaria y multinacional que involucre a líderes haitianos y donantes y podría terminar poniendo al país bajo un tipo de custodia internacional, según algunos analistas.

Estados Unidos ha intentado reforzar la administración de Haití dos veces, más recientemente en 1994.

Alrededor de 9.000 soldados de paz de la ONU fueron desplegados en la nación caribeña para proveer seguridad luego de una revuelta en 2004 que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide, quien huyó del país.

Antes del sismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) cancelaron una deuda haitiana de US$1.200 millones, dejando más fondos disponibles para la construcción de carreteras y programas sociales.

Sin embargo Haití, independiente desde 1804, ha permanecido mayormente como una sociedad rural con una capital sobrepoblada y mala infraestructura, además de un deficiente sistema educativo y de salud.

El 80% de la población vive en la pobreza y Haití ha sido despojado de sus árboles, que son cortados para hacer carbón natural. Menos del 2% de sus bosques persisten, dejando a los pocos agricultores vulnerables a erosiones, inundaciones y aludes.

"Históricamente ha habido la tentación de usar períodos de crisis como oportunidades para construir un mejor país y esto jamás ha tenido éxito", dijo Dan Erikson, del grupo Inter-American Dialogue con sede en Washington.

"Todos los esfuerzos previos se dejaron de lado con una combinación de frustración con Haití y decepción, y la atención momentánea de la comunidad internacional", señaló.