Puerto Príncipe. Víctimas del terremoto de Haití luchaban y se peleaban el viernes por los materiales plásticos para refugios que eran distribuidos con urgencia por los autoridades para mejorar los endebles campamentos de los sobrevivientes antes de las primeras lluvias.

Más de cinco semanas después del sismo de magnitud 7 que redujo a escombros parte de la capital, Puerto Príncipe, el Gobierno de Haití y sus socios extranjeros dicen que el brindar refugio a más de un millón de personas que quedó sin hogar por el terremoto se ha vuelto una prioridad.

Algunas precipitaciones este mes han anunciado que se acerca el comienzo de la temporada de lluvias a mediados de marzo, lo que ha sumado urgencia a la necesidad de mejorar las condiciones de los refugios de cientos de miles de víctimas del terremoto que acampan en diversas zonas de la capital.

El sismo del 12 de enero dejó más de 212.000 personas muertas.

En el Ministerio de Cultura, una entrega del Gobierno de materiales sintéticos para refugios provocó peleas entre los residentes de un campamento cercano de sobrevivientes que cubre una plaza frente al derrumbado palacio presidencial.

Los sobrevivientes peleaban a gritos, luchaban e intercambiaban golpes por los paquetes, separándose sólo cuando la policía armada se acercaba para disolver las reyertas. Un hombre fue empujado a la multitud, se rompió una pierna y fue retirado por transeúntes.

En otro enfrentamiento afuera del Hotel Plaza cerca de la misma ubicación, hombres se amenazaban unos a otros con trozos de escombros de las ruinas del terremoto mientras disputaban la propiedad de un paquete de lona plástica comprimida.

El Gobierno de Haití, que ha pedido tiendas y lonas a los donantes, está discutiendo con sus socios cómo abordar la enorme tarea para intentar despejar las estimadas 63 millones de toneladas de escombros que dejó el terremoto en la ciudad.

USAID dice que está apresurando miles de rollos de cubiertas plásticas para dar un refugio más efectivo a los sobrevivientes antes de que as lluvias conviertan sus campamentos improvisados en lodazales, elevando el riesgo de enfermedades.

El jefe interino de la misión de Naciones Unidas, Edmond Mulet, ha dicho que ni siquiera los ejército de Estados Unidos y Canadá o el contingente militar brasileño que ayuda a la ONU en Haití tienen equipamiento suficiente para mover todos los escombros.

Ha sugerido que se llame a compañías privadas especializadas.

El empresario haitiano Charles Clermont, quien es parte de una comisión de recuperación urbana que trata con el tema de los refugios, casas y retiro de escombros, dijo que los expertos de ayuda extranjeros le han comentado que el terremoto de Haití es una de las situaciones de desastre más complejas que se haya visto en los tiempos modernos.

Sostuvo que el Gobierno no puede permitirse esperar meses por una solución, sino que debe actuar en las próximas semanas.