Ventersdorp. El presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, instó el domingo a la calma tras el asesinato del líder de extrema derecha Eugene Terre'blanche en una supuesta disputa por pagos con trabajadores negros que avivó los temores de odio racial.

La policía arrestó a dos trabajadores de una granja y dijo que estaba investigando la riña que tuvieron con Terre'blanche, pero su Movimiento de Resistencia Afrikáner (AWB, por sus siglas originales) dijo que fue golpeado y acuchillado hasta la muerte en un ataque de motivaciones políticas.

Zuma, quien ve como una prioridad atraer a los afrikáners, dijo que se trató de un "acto terrible", al tiempo que pidió a los sudafricanos "no permitir que agentes provocadores se aprovechen de esta situación incitando o alimentando el odio racial".

Terre'blanche, de 69 años y quien se definía como un boer - como se conoce a la minoría blanca de origen holandés que dominó el país por años -, fue la voz de la oposición radical a la abolición del mandato de la minoría blanca.

Sin embargo, vivió apartado de la atención pública desde que en el 2004 salió de prisión tras una condena por golpear a un negro hasta casi matarlo.

Su partido ha tenido un rol marginal desde entonces y no posee demasiados adeptos dentro del 10 por ciento de sudafricanos blancos.

El AWB exhortó a la moderación mientras preparaba el funeral de su líder y decide los pasos a seguir. En Ventersdorp, un sector agrícola unos 100 kilómetros al oeste de Johannesburgo, seguidores del partido dejaron flores en la entrada de su granja.

"Decidiremos sobre las acciones y vamos a tomar venganza por la muerte del señor Terre'blanche", dijo el portavoz Andre Visangie.

El AWB vinculó el ataque con la recuperación reciente de una canción de la era del apartheid con letras que decían "matad al boer", que fue cantada por el líder de la liga juvenil del partido ANC, actualmente en el poder, generando una polémica que causó temor de una creciente polarización racial.

El ANC defendió la canción tras describirla como una forma de recordar la historia de opresión, pero su recuperación ha preocupado a grupos minoritarios y especialmente a granjeros blancos, de los cuales unos 3.000 han sido asesinados desde el final del apartheid.