El uso del teléfono celular por sobre ocho horas promedio total al mes produce estré oxidativo en las glándulas salivales y en los tejidos del costado de la cabeza por el cual se habla. Como tal fenómeno daña las células humana y es considerado un factor de riesgo para el cáncer, el descubrimiento del proceso abre una vía mediante la cual los usuarios de la telefonía celular pueden ver afectada su salud por efecto de las radiaciones no ionizantes que producen los aparatos.

Este panorama es el resultado de un trabajo que llevó a cabo el Dr. Yaniv Hamzany de la Facultad Sackler de Medicina, perteneciente a la Universidad de Tel Aviv en Israel y que fue divulgado el lunes recién pasado. Su hipótesis fue que, cómo el teléfono celular se coloca cerca de la glándula salivar al usarse, el contenido de la saliva podría revelar si había una conexión con el desarrollo de cáncer.

Con ello en mente, Hamzany –quien es Jefe de Otorrinolaringología y Cirugía de Cuello Departamento en el Centro Médico Rabin– decidió investigar qué ocurría. El método utilizado consistió en examinar el contenido de saliva de 20 usuarios “intensivos”, situación que se definió como quienes hablar por sus teléfonos un mínimo de ocho horas al mes (promedio que se obtiene al hablar 16 minutos diarios).

No obstante, la mayoría de los participantes hablaban mucho más. El Dr. Hamzany reveló que podían llegar hasta 30 a 40 horas mensuales. Entonces, su contenido salival se comparó con la de un grupo control, que consistió en pacientes sordos los cuales no utilizan un teléfono celular por sus funciones de voz en absoluto. Y, cuando lo hacen, lo usan para el envío de mensajes de texto y otras funciones no verbales.

El resultado fue decidor. La saliva de los usuarios de ocho horas y más mensuales mostró aumentos significativos del antes citado estrés oxidativo, en comparación con el grupo control. Este es un proceso que daña las células humanas, incluyendo su ADN, por medio del desarrollo de peróxido tóxico y radicales libres.

Más importante aún, se considera un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer. Lo anterior sugiere "que existe un considerable estrés oxidativo en los tejidos y glándulas que están cerca del teléfono celular cuando está en uso", dijo Hamzany. Quien recordó que el daño causado por el estrés oxidativo está relacionado con mutaciones celulares y genéticas que causan el desarrollo de tumores.

El médico, quien trabajó en colaboración con los científicos Raphael Feinmesser, Thomas Shpitzer,  Gideon Bahar, Rafi Nagler y el Dr. Moshe Gavish del Technion en Haifa, estimó que una de las vías posibles de investigación futura sería analizar la saliva de una persona antes de la exposición a un teléfono celular y, luego otra vez, después de varios minutos intensos de exposición, de manera de  permitir a los investigadores para ver si hay una respuesta inmediata, como un aumento de moléculas que indican estrés oxidativo.

Mientras se lleva a cabo la repetición de este experimento en otros centros de investigación para validar la universalidad de sus resultados, tal vez sea prudente, al menos, ir cambiando de lado mientras se habla por el celular a lo largo del día, de manera de bajar el impacto de la radiación.