Reikiavik. El volcán en Islandia que causó una crisis de tráfico aéreo en Europa está lanzando una pequeña cantidad de lava, mientras que su producción de cenizas ha disminuido, dijeron funcionarios el domingo.

Una enorme nube de cenizas que salió del volcán la semana pasada llevó al cierre por unos días del espacio aéreo en buena parte del norte y centro de Europa, generando un caos para las aerolíneas y numerosas empresas.

"Hay poca lava y producción de cenizas", dijo Johannes Tomasson, funcionario del Departamento de Manejo de Emergencias y Protección Civil de Islandia.

El flujo de magma posiblemente signifique que habrá menos cenizas de ahora en adelante, dado que ésta se produce por el derretimiento de la lava en la cima del volcán del glaciar Eyjafjallajokull, afirmó Tomasson.

"Ellos (los científicos) esperan que las cenizas se reduzcan o al menos que no se incrementen", declaró, agregando que aún se registraba actividad sísmica bajo el glaciar.

Sin embargo, el funcionario dijo que era muy difícil predecir qué pasará en las próximas semanas con el volcán, localizado unos 120 kilómetros al sureste de la capital, Reikiavik.

Un científico que voló el sábado al volcán estimó que su cráter arroja entre 10 y 20 metros cúbicos de lava por segundo, reportó una radio estatal.

El tráfico aéreo regresó el viernes a la normalidad en casi toda Europa, pero los vuelos domésticos en Islandia fueron suspendidos el sábado debido a la nube de ceniza volcánica sobre la capital. El Aeropuerto Internacional en Keflavik ha estado cerrado desde el viernes por la mañana.

Aunque la erupción parece ser menos peligrosa para el tráfico aéreo, científicos han manifestado su preocupación de que fomente actividad en el volcán Katla, que es mucho más grande.

Según expertos, la historia muestra que una erupción en el Katla a menudo se produce después de otra bajo el glaciar Eyjafjallajokull.

El Katla entró en actividad por última vez en 1918.