Si de condimentos se trata hemos vivido equivocados. Ésa es la apuesta Aukas, el emprendimiento chileno que –con sus cinco líneas de trabajo y 16 productos– quiere lograr un upgrade en la manera en que se construyen los sabores al cocinar. “La regla normal al respecto -dice Carolina Díaz, fundadora de la empresa- es que tiene que sobresalir un condimento sobre el resto. Nosotros quisimos hacerlo al revés”. Se trata de una tarea nada simple. Pero para ello cuentan con el segundo aporte de la empresa: “la combinación de especias y condimentos de Chile con los clásicos de otros lados”, explica. Es lo que ocurre, por mencionar un par de casos, con su “sal de desierto” con cochayuyo y menta, o la sal de desierto, avellanas y merkén.

Díaz, que trabaja codo a codo con su marido y socio, Carlos Enrico, en el diseño de las combinaciones, indica que no se trata de un capricho: “Buscamos activar todas las fuentes papilares del sabor a la vez y que eso sume al placer de comer. La exploración les ha generado una respuesta favorable en el mundo gourmet. El año pasado fueron nominados al premio Sial D’Or, en París, en la categoría abarrotes salados. Nacida a fines de 2011 y con una venta anual local de US$ 100.000, Aukas busca ahora  expandirse por la región. “Estamos hablando con Panamá, Costa Rica y EE.UU.”, cuenta Díaz, que agrega que con su nueva planta, en la zona de Quilicura, en las afueras de Santiago, se preparan para responder al aumento de la demanda.