¿Usted confiaría sus ahorros a un papel que honra a un dictador comunista o a un empresario que teorizó sobre la libertad teniendo él varios esclavos? Si una moneda es buena como reserva de valor poco importa a quién se le rinda tributo con ella. Visto así, el billete verde con Benjamín Franklin le lleva una ventaja larga al billete rojo con Mao Tse-tung. Pero no por mucho tiempo más. Señal de ello es que, a principios de octubre, Citi Perú anunció la emisión de la primera carta de crédito denominada en renminbi (RMB) en Latinoamérica. Gracias a ella, un cliente del sector retail peruano logró mejorar las condiciones para sus importaciones, al no tener que pasar por el dólar.

"Las ventajas son múltiples", dice Othman Gamero, encargado de trade sales para la región del Citi Treasury and Trade Solutions. "El incentivo que las autoridades chinas están dando a los exportadores, al negociar en moneda china, puede ser trasladado a la cadena de comercialización. De esta manera, se hace más atractivo el precio de la mercancía bajo esta modalidad y mejora la rentabilidad en ambas partes".

Por supuesto. Mientras más comercio posee una nación con China, mayores son las posibilidades. La nación asiática se ha convertido en el primer socio comercial de Perú, pero cualquier cliente de la Banca Corporativa de Citi en Latinoamérica y Asia puede hacer lo mismo, utilizando el trade desk del Citi en la ciudad de Shanghái, que se concentra en áreas como mitigación de riesgos y regulación de mercados, entre otras.

Ofensiva roja. Que esté en Shanghái no es casual. A fines de septiembre pasado, el gobierno chino anunció la puesta en marcha de una Zona Piloto de Libre Comercio en esa ciudad.

Dentro de ella se permitirá la conversión libre del RNM (también conocido como yuan), sacar y entrar dinero, que las tasas de interés sean establecidas libremente y la operación de un mercado de futuros de petróleo. Fue sólo una de una serie de decisiones tomadas en pocas semanas, apuntando a fortalecer e incrementar el uso global del RMB. Entre ellas destacan los acuerdos con Singapur y Reino Unido para saltarse al dólar en el comercio bilateral.

Durante octubre, el banco central chino firmó un acuerdo de swap monetario con el Banco Central Europeo por RMB 350.000 millones (US$60.800 millones), que estará vigente por tres años.

"Por la cantidad y volumen de operaciones en que se usa cada vez más el yuan o RMB, no me sorprende que haya pasado de ser la moneda 35 a la moneda 9 dentro de las más demandadas desde 2001 a 2013", dice la economista Victoria Giarrizo, en Buenos Aires. Aun así las estadísticas del Bank of International Settlements en Ginebra muestran que el RMB/yuan significa sólo el 2,2% del promedio diario de transacciones de monedas en los mercados financieros internacionales. El dólar de EE.UU. es el rey absoluto con el 87% de la demanda, prácticamente en el mismo nivel que en 1998 (86,8%).

Pero la estructura de la economía mundial ha cambiado. Y lo hará más aún, haciendo que sea necesario el surgimiento de un RMB que flote libremente y sea moneda de reserva. Es la tesis de John Mauldin, autor del libro Endgame: The End of the Debt Supercycle and How It Changes Everything. Mauldin sostiene que el déficit de cuenta corriente de EE.UU. está colapsando.

Con la ayuda de la caída de los precios de la energía debido al boom del gas natural, la economía más rica del planeta volverá a convertirse en una potencia manufacturera, lo que pondría en el horizonte el arribo de una balanza comercial positiva.

Pese a que seguirá siendo un gran importador, el país del norte dejaría de enviar montañas de dólares al exterior, por lo que veríamos una merma de la liquidez mundial en dólares. ¿Posee este razonamiento un valor predictivo real? No es fácil responderlo, pero China parece prepararse para ofrecer sus productos a quien tenga RMB/yuanes (y no dólares) para pagarlos.

Y si el RMB/yuan fuera estable y totalmente convertible, las naciones latinoamericanas podrían pagar en RMB por manufacturas chinas. "China se ha convertido en el primer socio comercial en varios países de Latinoamérica y top 3 en la región, debido a sus más de US$200.000 millones de intercambio comercial entre las dos regiones", señala Gamero, del Citi. Para el ejecutivo "definitivamente la comercialización en moneda china se estará incrementando en los próximos meses-años". Porque "no sólo se trata de Cartas de Crédito de Importación, sino también de obtención de financiamiento en moneda china para transacciones de comercio exterior, en caso de ser requerido".

Baches en la ruta. No todos ven el camino tan despejado para que el RMB avance rápido. "¿Vos ahorrarías en yuanes?", pregunta Giarrizo. "Yo no lo haría. En China hay un gobierno que está interviniendo la moneda. Es como ahorrar en pesos argentinos".

Si la gente no los atesora, no hay mucho que decir. La economista se atreve a plantear un escenario distinto. "Quizá no haya una nueva moneda fuerte única como reserva de valor a nivel mundial. Tal vez vamos a un sistema de convivencia de monedas donde habría tres: el yuan, el euro y el dólar. Todo el resultado de una evolución natural". Un mundo así exigiría una coordinación fina de China, Europa y EE.UU.

No es imposible, pero ¿cuán democrático sería coordinar una política monetaria global entre naciones, algunas de las cuales pueden ser dictaduras? Tal escenario es factible. El investigador brasileño Geraldo Zahran, de la Universidad Católica de São Paulo, ha señalado cómo las elites transnacionales están generando instituciones que operan como foros de un estado global extendido en ciernes. En que tal vez dos (o tres) bancos centrales para el planeta sean mejor que uno.

Y dos (o tres) monedas fuertes, también.