Al parecer la burbuja inmobiliaria de 2008 ya es cosa del pasado en Estados Unidos. “Las ventas están subiendo. La construcción está creciendo. Están bajando los remates”, afirmó hace algunas semanas Barack Obama en su programa radial de todos los sábados. En definitiva la construcción está creciendo. Ahora el tema es recuperar los precios de antes de 2008.

Pero no sólo los mercados estadounidenses están viendo cifras positivas en el mercado de las propiedades. América Latina desde hace un buen tiempo también se ha convertido en un gran polo de atracción para fondos de inversión inmobiliarios.

¿Cuál ha sido el factor clave de este boom? Para los expertos, ha existido una especie de juego de ping-pong entre Estados Unidos y Latinoamérica, los que han potenciado sus mercados mutuamente. Si el norte está mal, hay que bajar al sur. Y viceversa.


Impulso con sabor latino

En el crecimiento de Estados Unidos la construcción ha vuelto a jugar un rol preponderante. Y los responsables de esto han sido los latinos. “Porque han visto la oportunidad de comprar propiedades a precios irrisorios y han potenciado el mercado”, explica Carlos Rosso, de The Related Group. Gracias a estos inversionistas, ciudades como Miami (una zona prácticamente latina) han visto revalorizado su mercado de real estate.

El repunte se refleja en los títulos de las compañías del sector, como la constructora Toll Brothers, cuya capitalización bursátil se apreció en torno al 50% en el último año. En la costa del Pacífico, DR Horton tuvo un comportamiento aún mejor, con un aumento superior al 60%. En el caso de Meritage Homes, el incremento fue de 75%.

Las constructoras no son las únicas que sacan una buena tajada. La cadena Lumber Liquidators se apreció un 180% desde marzo de 2012, mientras que su competidora Home Depot lo hizo en un 40%. Watsco, el fabricante de aires acondicionados, vale ahora un 160% más que en 2009, al igual que Toro, especializada en equipos de jardinería.

Todo esto convierte al mercado inmobiliario en el sector con el mejor rendimiento en Wall Street, frente al tecnológico o el financiero, que siguen sufriendo las consecuencias de la crisis económica que se desató hace cinco años. El índice que S&P reserva a los constructores se triplicó en los últimos años. Es momento de fiesta en el real estate.Otros indicadores favorables reportados en 2013 son el mantenimiento de las históricamente bajas tasas de interés y el aumento de 0,4% en el mercado secundario; el precio medio de las casas usadas en enero se ubicó en $173.600, un 12,9% más que en el mismo periodo de 2012.


América Latina a la cabeza

Mientras el mercado inmobiliario en Estados Unidos sufría una de las mayores crisis desde la Gran Depresión de 1929, el mismo sector en América Latina repuntaba gracias a ello. Según el último reporte de Jones Lang Lasalle, actualmente los mercados más atrayentes para las inmobiliarias son Brasil, México y Panamá. Pero el fantasma de la crisis de 2008 sigue acechando.

No obstante las buenas nuevas para el mercado mundial de la construcción, los precios están aún muy lejos del valor previo a la crisis en Estados Unidos. Está por verse si la recuperación de la industria está siendo más rápida, o más lenta, de lo que dicen las estadísticas.

Según datos de la consultora Jones Lang LaSalle, en producción de metros cuadrados la ciudad que lidera en América Latina es São Paulo, con más de 450.000 m2 en 2012. Y aunque Ciudad de Panamá aparece recién en el tercer lugar, el país sigue con los edificios más altos: la capital panameña tiene nueve edificios en el top ten de la altura y sólo la supera en el primer puesto (transitoriamente) el chileno Costanera Center, de casi 300 metros de altura. De hecho, para 2020 se espera  que el más alto esté en Buenos Aires: la Torre Única de Telecomunicaciones (360 metros de altura).