La amenaza no se queda en chicas: “Si Carlos Slim sigue mamándole gallo al pavo (dilatando) embargamos los bienes de Claro”. Tal frase es parte de la última fase de un enfrentamiento que comienza a ser de larga data entre la Empresa de Teléfonos de Bogotá -cuyo 88,4% pertenece a la alcaldía de la capital colombiana- y la empresa de telefonía celular Claro (antes Comcel), propiedad  del mexicano considerado por tres años consecutivos como el hombre más rico del mundo por la revista Forbes y que ahora cayó al segundo lugar.

Las fricciones se iniciaron en el año 2006,  cuando -sobre la base de cálculos técnicos-  Comcel reclamó a la ETB el pago de 134.000 millones de pesos (en esa época unos US$ 15,2 millones) por un contrato de interconexión de redes. ETB pagó la suma, pero inició acciones jurídicas para recuperar el dinero y, finalmente, ganó el caso en el Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina y también en el Consejo de Estado colombiano. Lo último de la historia fue el mandamiento de pago que emitió el Tribunal Administrativo de Cundinamarca -en junio pasado- que conmina a Claro a pagar a ETB cerca de 153.000 millones de pesos (unos US$84 millones). La cifra a pagar, que se eleva en el tiempo de litigio por la suma de los cálculos de inflación, podría,  a junio de este año, superar los 184.000 millones de pesos (unos US$98 millones) si se le suman los intereses moratorios dispuestos por el Código de Comercio de este país, calcula ETB.

Comcel, por su parte, ha pedido continuar con el proceso y está procurando “la emisión de un nuevo fallo definitivo”, por lo que ha procedido a solicitar el reinicio de los procesos arbitrales, que asegura: “no ha surtido efecto ante las constantes acciones dilatorias de la ETB”. Asimismo, la empresa de Slim se niega a pagar esta deuda alegando que no se ha tenido en cuenta su defensa.

Mientras tanto, Petro ha recordado que “ante un  desacato en el Tribunal Andino el que paga los platos no es Claro, Comcel, o Slim, sino Colombia” y por ello exige lo que considera “es nuestra plata y el simple hecho de no devolverla es un robo”. Y si de represalias se trata, tampoco es modesto: “Nosotros vamos a actuar. Se van a embargar las redes de Comcel, de Claro, sus cosas, sus edificios, los embargamos y se vuelven de Bogotá”, advierte. Mientras tanto, el celular de Slim le sigue dando ocupado.