El Papa Francisco y el animador Marcelo Tinelli tienen algo en común, aparte de ser argentinos y telegénicos: ambos son fanáticos del Club Atlético San Lorenzo. El 10 de octubre Tinelli anunció su repostulación al cargo de vicepresidente del club y los periodistas le preguntaron si integraría la comitiva de dirigentes que acompañarán a la selección argentina al Mundial de Brasil 2014. Su respuesta fue negativa: un vínculo laboral le impedirá ausentarse del país en esas fechas. De este modo Tinelli confirmaba su regreso a las pantallas a través de la señal de aire del Grupo Clarín, entre el 2014 y el 2017. Pero detrás de esta respuesta había algo más: un complejo negocio que lo pondrá como una especie de árbitro entre un empresario partidario del gobierno de Cristina Fernández y el principal grupo de medios opositores.

Se trata del acuerdo entre el Grupo Indalo, propiedad del empresario kirchnerista Cristóbal López, Grupo Clarín y la productora Ideas del Sur, propiedad del animador. Un acuerdo que se tardó más de la cuenta en firmarse, en principio por la negociación personal del animador con el canal de aire del Grupo Clarín (representado por la empresa Artear, que gerencia la señal de aire del grupo) por las tandas comerciales. Pero además porque la intención de Tinelli de vender propició que Clarín invocara una cláusula tag along, que permitía al accionista minoritario vender cuando el mayoritario vende.

Finalmente, la negociación culminó en que Indalo compró el 30% de las acciones de Clarín en US$12 millones, y el 40% del total de acciones que pertenecían al animador por US$15 millones. El grupo de López se queda así con el 70% de la productora y, por consiguiente, con el control de ella. Además Indalo se compromete a crear contenidos y Clarín a difundirlos en su señal de TV abierta, El Trece.

El intrincado acuerdo contempla además la creación de un canal de entretenimiento que Cablevisión (otra empresa del Grupo Clarín que concentra casi el 40% del mercado de TV por cable) pondría en su parrilla.

Así, entre ambos grupos quedó Tinelli en una singular posición: vendió su rostro a Clarín y su cuerpo (empresa) a Indalo.

Grupo en expansión. Cristóbal López posee intereses en áreas tan diversas como combustibles, alimentos e infraestructura. Ahora, además de la productora de Tinelli, tiene el canal de noticias C5N, seis radios, el diario El Patagónico y la revista Noche Polar, ambos de carácter regional.

Según Carlos Infante, vocero de Indalo y amigo personal de Tinelli hace casi treinta años, el grupo reforzaba una de sus áreas más débiles, la de medios: "A nosotros como grupo nos interesan los medios y también los contenidos, pero además nos convenía por el tema técnico: necesitábamos HD, e Ideas del Sur cuenta con eso y más". El "más" implica además el traslado del canal de cable del grupo a las dependencias de la productora, ubicada en el barrio de Colegiales, que los gerentes de ella ocupen cargos directivos en Indalo y, por supuesto, la mantención de Marcelo Tinelli como CEO, lo que implica la integración de la plana ejecutiva de Ideas del Sur en Indalo.

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Pero el negocio tiene también evidentes implicancias políticas. Martín Becerra, especialista en medios y políticas de comunicación, docente de la Universidad Nacional de Quilmes y quien ha seguido más de cerca la evolución de la ley de medios audiovisuales (que ha enfrentado al gobierno y al Grupo Clarín, porque establece una desconcentración de la propiedad de los medios), cree que el Grupo Indalo ha tenido un crecimiento muy vertiginoso en los últimos años, "y en general históricamente los capitales que se expanden lo hacen porque se encuentran con facilidades en el Estado". Para él, la afinidad de Cristóbal López con el kirchnerismo es central para entender esto; por eso advierte que si la ley de medios se aplicara de forma pareja (y no de forma selectiva), "representaría la necesidad de desconcentrar de otros grupos, como Telefónica e Indalo".

A la hora de analizar este negocio, Becerra le adjudica una intencionalidad al CEO de Indalo en el sentido de que se está preparando "para cuando el kirchnerismo no esté gobernando, y posicionarse de este modo como un productor de contenidos, y de paso poniéndolo en una situación más cómoda que la que tenía hasta ahora". López, con el acuerdo con Clarín, empieza a jugar en otras ligas, con otros actores. En cuanto al arreglo financiero, al pagar peso por peso, es decir cash, los US$ 12 millones, Indalo satisface una necesidad que tiene Clarín. En cambio, para Marcelo Tinelli, "que es la pata menos importante económicamente hablando, el problema objetivo es que había contraído deuda con Cristóbal López (que ya era su anunciante en el programa) para pagar salarios en Ideas del Sur durante el 2013, año en el que el animador estuvo fuera del aire".

En el fondo, ninguna de las tres partes pierde, ninguno de ellos sale de este acuerdo en malos términos, cada uno evaluó según sus urgencias: López y la inminencia del fin de la era kirchnerista, Clarín y su necesidad de cash y Tinelli de seguir como CEO de su empresa por 13 años y mantenerse en pantalla.

¿Tinelli K? Javier Romero es otro periodista que, al igual que Becerra, analiza los medios. Pese a que se ha dedicado a observar las tapas de diario Clarín y de los medios de oposición, tiene una opinión que contraría a las anteriores. Sobre el carácter de "afín al gobierno", discrepa: "En este caso se trata de un empresario que tiene el carácter de tal antes de la actual administración, y supongo que tendrá relaciones con el próximo gobierno, así como las tiene con gobiernos de distintos signos políticos". Y en relación al acuerdo específico entre las tres partes, señala que todas ellas "están ejerciendo sus derechos con libertad, sin injerencia de la ley de servicios de comunicación audiovisual", porque según él se trata de contenidos.

El economista y director de la consultora Hacer, Pablo Tigani, asegura que, ante la inminencia de un fallo definitivo de la corte sobre la cautelar que ha suspendido la aplicación de ley de medios audiovisuales, el Grupo Clarín ha optado por deshacerse voluntariamente de su participación en esta empresa satélite que era Ideas del Sur. Por el lado del Grupo Indalo, recalca que si bien ha crecido mucho en este tiempo, con suerte debe representar la vigésima parte de Clarín.

En específico, la venta que hace Tinelli la define como un cash out, motivado por un crecimiento rápido tanto en lo profesional (hace poco más de 20 años era un comentarista de fútbol) como en los negocios (su productora fue creada hace 17 años y desde el 2006 desarrolla contenidos que luego transmite la señal de aire de Clarín). Y agrega que la oportunidad para el animador se dio ahora, porque "uno tiene que vender cuando las acciones están bien arriba".

Sobre el efecto político, Tigani es claro al señalar que Tinelli no produce política, sino entrenamiento, pero además "él no necesita quedar bien con nadie, porque ya se definió políticamente y dijo que volvería a votar por esta presidenta".

Más que negocios. Pero Tinelli es mucho más que negocios y espectáculo. Como Don Francisco, su estilo consiste en hacer preguntas que simulan ignorancia, lo que en Argentina se denomina "hacerse el boludo". Una semana después de anunciar el contrato con el canal de aire de Clarín, participó de la reinauguración del Cine Avenida en Bolívar, el pequeño pueblo donde se crió a 255 km de Buenos Aires, a la que asistieron figuras de peso del kirchnerismo como el ministro de Planificación del gobierno nacional, Julio de Vido, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Tinelli compró el cine en 1997 cuando estaba a punto de ser vendido para transformarse en uno más de los supermercados chinos que inundaban por esos años la provincia de Buenos Aires. Su rescate no quedó ahí, ya que luego ayudó a buscar los fondos para reacondicionarlo. Al transcurrir el tiempo, la idea que fue tomando forma fue la de transformarlo en un centro cultural y así reacondicionar el cine. Para esta tarea, Tinelli puso a disposición su productora.

La noche de la reinauguración, el canal de noticias de Indalo hizo un enlace con el animador: por largos minutos Tinelli recordó su infancia en Bolívar, la importancia de ese cine, y las conversaciones con el ministro De Vido para rescatarlo. No era un simple entrevistado, sino parte del nuevo engranaje del grupo de Cristóbal López.