Hace 23 años, el mexicano Carlos Danel recorrió Chiapas y Oaxaca como voluntario de proyectos de salud y nutrición en zonas rurales. Pese a lo poderoso de la experiencia, cosechó una gran frustración: pasaba más tiempo recolectando dinero que ayudando a las personas. Ésta fue la chispa para la creación del Grupo Compartamos, propietario de Banco Compartamos, la mayor microfinanciera de América Latina. Hace dos años, el conglomerado compró la peruana Financiera Crear y, recientemente, ha decidido rebautizarla como Compartamos Financiera. Y no es la única novedad. 

El Grupo Compartamos tiene presencia, además de México, en Guatemala y Perú. En este último operó durante dos años con una marca distinta (Financiera Crear). “Lo que tiene sentido en ese caso es tener una sola marca de servicios financieros en América Latina”, dice Danel.

¿Hacia dónde apuntará este nuevo rostro? Danel confirma que la nueva prioridad serán las áreas rurales, un segmento económica y demográficamente significativo en Perú. “En las ciudades vemos una industria microfinanciera muy fuerte y saludable. Cuando sale de ellas la oferta se reduce. Vemos una gran oportunidad en zonas rurales y suburbanas”, asegura Danel. 

Jorge Arbulú, catedrático del PAD de la Universidad de Piura, considera que estos sectores tienen mucho potencial porque casi nadie se ha dedicado a ellos. “El futuro de las microfinanzas está ahí. Las empresas que tengan mayores competencias y tecnología adecuada sacarán ventaja”, afirma. 

Sin embargo, consolidarse en el campo no será un tarea sencilla para Compartamos, pues su operación sigue estando concentrada en ciudades. “Le tomará tiempo armar una red a nivel nacional que le permita servir a las zonas rurales, salvo que se incline a un crecimiento inorgánico a través de la compra de alguna institución”, dice Fernando Valencia-Dongo, presidente de la Asociación de Instituciones de Microfinanzas del Perú (Asomif Perú). 

A este factor se suma la informalidad que caracteriza la manera de hacer negocios en las zonas rurales.

En los tres países donde opera su cartera de clientes se ha incrementado de 95.000 a más de 150.000 en los dos últimos años, y el monto de créditos otorgados en ese mismo periodo ha superado los US$591 millones. Por lo pronto, la empresa ha anunciado que llegará a siete nuevas ciudades peruanas y que contará con 11 nuevas agencias durante 2013. 

Pero para abarcar esta geografía hay un desafío de oferta. “Consideramos que la amplia experiencia del grupo en México con el manejo de créditos grupales podría significar un elemento diferenciador”, dice Fernando Valencia-Dongo. 

Otro detalle relevante, si se toma en cuenta que el ámbito rural será prioritario para la empresa, es que el potencial para financiar actividades como ganadería y agricultura es muy alto (hoy los microcréditos se concentran en comercio). “Vamos a tener cobertura nacional dentro de dos a tres años”, proyecta Carlos Danel. 

Una de las metas de Compartamos Financiera es consolidarse como la tercera mayor microfinanciera del Perú en los siguientes cinco años. Este objetivo, confirmado por el mismo Danel, estará sustentado, entre otros factores, en una expansión de la cartera. 

La velocidad de su ingreso a las zonas rurales también será vital para cumplir con esa meta, agrega Jorge Arbulú. No obstante, otro elemento que afectará la expansión de la empresa en Perú –coinciden los expertos– serán las estrategias que adopten los competidores.

No sólo Perú. La apuesta regional del grupo es agresiva. “En cinco años planeamos estar en cinco nuevos países y tener unos 6 millones de clientes en la región (actualmente tienen 2,7 millones)”, refiere Danel. ¿A qué otros mercados llegará Compartamos? Según Danel, esa decisión está ligada a las regulaciones de los sistemas financieros. “Cruzar las fronteras no es el problema. Pero hay otras complejidades, como los marcos regulatorios locales y las monedas”, explica. 

La operación guatemalteca de Compartamos, cuyo portafolio de clientes crece a tasas de 50%, es vital para los planes regionales. “Es el primer pie para crecer en Centroamérica. La intención es cubrir otros países de esa zona”, sostiene. 

Brasil, en el caso sudamericano, es otro mercado sumamente relevante para el conglomerado. “No veo un futuro del Grupo Compartamos sin estar en Brasil. Podríamos llegar a ese país en unos cinco años”, sostiene Danel. 

Fernando Valencia-Dongo ve potencial para Compartamos también en otros mercados, como Colombia, Bolivia y Ecuador. Jorge Arbulú sostiene que las condiciones para una expansión regional son un marco regulatorio adecuado, un buen clima de inversión y una nula regulación de las tasas.

El principal objetivo de Compartamos, a nivel local y regional, es impulsar la inclusión financiera de los estratos más bajos. La operación peruana, sin duda, será una experiencia que posibilitará nuevos proyectos del conglomerado a nivel latinoamericano.