Análisis & Opinión

Eduardo Castro-Wright: en la puerta del horno se le quemó el pan

Hernán Ramos

Hernán Ramos es ecuatoriano. Economista, editor, escritor, profesor y consultor internacional en economía y medios latinoamericanos. Fue Editor General de Diario El Comercio de Quito, Editor-Fundador del Semanario Económico Líderes. Colabora habitualmente con medios de Colombia, Argentina, México. Desde su blog "Rienda Suelta... Apuntes de Hernán Ramos", escribe habitualmente sobre temas económicos, sociales, políticos que interesan a la región.

  • Wed, 05/02/2012 - 22:01

El 23 de abril fue día de luto para toda la gente de Wal-Mart Stores Inc. Lo peor es que el calvario recién empezaba para los "CEOs" (jefes de la organización), accionistas, trabajadores y familiares de todos ellos. A la acelerada pérdida de confianza de su ética empresarial, dentro y fuera de EEUU, se ata otro golpe doloroso, sobre todo para el bolsillo de sus accionistas: los títulos del gigante estadounidense se desplomaron en la Bolsa de Valores de Nueva York, al punto que fueron los que más valor perdieron ese lunes en el índice Dow Jones (en la bolsa de México el derrumbe fue peor: menos 12%). La caída de 4,66% en Wall Street, frente al precio del viernes 20, en términos monetarios, significó un terrible castigo para sus accionistas (perdieron US$2,91 por acción). 

En sentido estricto, estos males, y los que brotarán en el futuro, no nacieron del mercado accionarial. Son hijos del escándalo mundial desatado este fin de semana, cuando se divulgaron presuntos delitos graves de corrupción cometidos por altos jefes de la filial de Wal-Mart en México, para obtener ventajas estratégicas de mercado y quebrar las piernas de sus competidores. A la cabeza de este "grupo de tarea" aparece -oh sorpresa!- el ecuatoriano Eduardo Castro-Wright, CEO de Wal-Mart en México durante el período denunciado. Por tanto, el desplome bursátil de la número 1 del planeta en el comercio al detalle (léase: grandes supermercados) tiene directa conexión con el notable reportaje de The New York Times (NYT), publicado el sábado 22.

Esta historia se enreda más cuando, por el NYT, nos enteramos que los máximos jefes de Wal-Mart en la matriz de EEUU, en el 2005, ya estuvieron al tanto de las andanzas corruptas de Castro-Wright y de su gente en México. Lo crítico -revela el diario neoyorquino- es que los CEOs de los CEOs obstaculizaron una investigación interna sobre el caso. Por eso, la cúpula entera de la empresa enfrenta un escenario cuesta-arriba y tendrá que dar cara a la Comisión de la Bolsa y Valores (SEC) y al Departamento de Justicia. Ambas entidades investigan a Wal Mart sobre posibles violaciones de la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero. Dicha Ley prohíbe expresamente los sobornos empresariales fuera de EEUU, a los que cataloga como delitos federales. Por ahora, Wal-Mart, conmovida hasta sus cimientos, solo atinó a dar una respuesta general tras las denuncias del NYT. Indicó que investiga las operaciones mexicanas, y que “si dichas acusaciones resultan ciertas, no son un reflejo de quiénes somos ni de lo que creemos. Estamos muy preocupados por estas acusaciones y estamos trabajando enérgicamente para determinar lo sucedido”.

En este contexto, la grave situación de Castro-Wright se debilita y tiende a desplomarse a igual o mayor velocidad que las acciones de Wal-Mart. Es obvio que un cuadro de tanta jerarquía, que tantos servicios y beneficios prodigó a la empresa y a sus accionistas -no en vano fue ascendido con honores tras su periplo por tierras aztecas-, tendrá el respaldo corporativo y legal de la mayor empresa mundial en su segmento de mercado. Es más, seguramente sus colegas de oficio y sus subordinados, que tanto admiran a este ejecutivo de origen ecuatoriano que dictaba cátedra empresarial con delectación de Papa, estarán con él, en estas, quizá sus horas más tristes y amargas... Pero la ley es la ley y ante élla sus días de gloria infinita empiezan a esfumarse. La forma como Castro-Wright ejerció su oficio (en lo que a México respecta) resulta éticamente incompatible con la sociedad (habrá que ver si con la ética de la empresa). La investigación del NYT muestra que su conducta como jefe de una mega-corporación rayó en el campo de la actividad ilegal y delictiva. Por eso, en lugar de un espacio en los manuales empresariales del futuro, quizá termine donde jamás hubiera imaginado...

Y mientras Wal-Mart hace lo que puede para proteger a quien fuera uno de sus jefes, en el mercado de acciones, donde se mueve la plata, todas las alertas están prendidas...

Al respecto, dejemos que la biblia empresarial mundial, es decir, el diario financiero The Wall Street Journal (WSJ), explique mejor este punto: "Cualquier investigación por parte de las autoridades de EEUU a Wal-Mart seguramente se centrará en el papel de Eduardo Castro-Wright, quien presidió la operación de México durante el período en cuestión en la última década, antes de asumir la Vicepresidencia de la Junta Directiva de la compañía, dijo Michael Koehler, un profesor de derecho empresarial de la Universidad de Butler, en Indianápolis. 'Aquí se aplica la clásica pregunta de investigación sobre qué sabías y cuándo lo sabías'. Castro-Wright, quien debería retirarse de Wal-Mart en julio, no respondió a llamadas en busca de comentarios. Wal-Mart no permitió que fuese entrevistado para este artículo y resaltó que el ejecutivo ya no está involucrado en la operación diaria de la compañía sino que sirve como consultor".

Y mientras Wal-Mart hace lo que puede para proteger a quien fuera uno de sus jefes, en el mercado de acciones, donde se mueve la plata, todas las alertas están prendidas. En México, la jornada no pudo ser peor para la filial azteca de Wal-Mart: solo en la jornada del lunes perdió 7.000 millones de pesos. En la plaza neoyorquina mucha gente estuvo nerviosa. Vean, sino, este reporte sobre la marcha que hizo el WSJ. El video muestra qué ocurrió este lunes trágico para Wal-Mart, al inicio de la jornada en la Bolsa de Valores de Nueva York.

*Esta columna fue publicada en el blog Rienda Suelta... apuntes de Hernán Ramos.

Hernán Ramos

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