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Ucrania y la crisis económica global
Jue, 12/05/2022 - 19:10

José E. Mosquera

La interconexión eléctrica Colombia-Centroamérica
José E. Mosquera

José E. Mosquera es periodista y escritor colombiano. Es columnista de los diarios El Tiempo, El Espectador, Portafolio, El Colombiano, El Mundo, La República, La Patria, El Liberal, El Universal y La Tarde (Colombia), La Nación (Costa Rica), La Prensa, La Estrella de Panamá y El Panamá América (Panamá), El Heraldo (Honduras), Tal Cual (Venezuela) y El Nuevo Diario (República Dominicana), entre otras publicaciones nacionales y extranjera.

Estados Unidos y la Unión Europea desde 2014 desarrollan tres guerras frontales contra Rusia: de información, económica y financiera. En aquella época una de las primeras medidas de la administración de Barack Obama fue excluir a Rusia del G8 y el G20, luego con unas cascadas de sanciones buscaron estrangular su economía. Ahora la administración de Joe Biden, quien fue su vicepresidente, ha seguido el mismo libreto de sanciones, pero más drásticas y que están afectando también a las propias economías estadounidense, europea y del resto del mundo.

Guerras tan poderosas y destructivas como la bélica que se libra en los campos de batallas militares, dado que las sanciones comerciales, económicas, los bloqueos bancarios y las restricciones a los mercados de capitales, están generando repercusiones catastróficas en la economía mundial.

Estados Unidos por sus intereses económicos y estratégicos arrastró a Europa a la guerra contra Rusia. En criterio de expertos como el profesor de la Universidad de Columbia, Juan Mcwhorter, “el presidente Biden habla de las sanciones contra Rusia con una arrogancia imperial de aplastar con una humillante estrangulación económica al régimen de Putin, pero la irá de él y de su círculo de poder los está llevando a no a examinar con cautela los efectos negativos de sus decisiones sobre la economía estadounidense y el mundo”.

Rusia es el mayor productor de gas y de trigo, el tercero de carbón, petróleo y titanio en el mundo. Además, controla un tercio del mercado mundial de fertilizantes y es determinante en los mercados de otros minerales estratégicos y preponderantes para las fabricaciones de los microchips claves en el desarrollo de las nuevas tecnologías en el mundo. De manera que las sanciones contra Rusia están afectando las cadenas de suministros de materias primas en el mundo.

Los países europeos por más medidas populistas que anuncien sobre nuevos paquetes de sanciones contra Rusia no tienen mecanismos a corto y mediano como reemplazar la dependencia del suministro diario de los 4,5 millones de barriles de petróleo ruso y menos de los 155.000 millones de metros cúbicos anuales de gas.

El acuerdo que firmaron hace poco con Estados Unidos para el suministro de gas suple solo un 10% de las importaciones de Rusia. En cambio, los rusos están orientando las ventas de petróleo y gas hacia India, China y Malasia. Solo el mercado indio cuyo consumo diario de petróleo es de más de cinco millones de barriles diarios puede suplir las exportaciones hacia Europa.

Más allá de las manipulaciones informativas, un informe de la ONU sobre las repercusiones de la guerra, señala que “69 países enfrentan tormentas económicas y entre los países más afectados por los efectos de la guerra hay 25 en África, 25 en Asia y 19 en Latinoamérica y el Caribe”. El informe, dice, que “36 países de los más pobres del mundo, más de la mitad de sus importaciones de trigo dependen de Rusia y Ucrania, y por los efectos de la guerra los precios del trigo y el maíz han aumentado los precios en más de un 30%”.

Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, ha dicho que, “la guerra estaba frenando el crecimiento económico de los países y está estimulando la inflación de las economías en el mundo”, debido que “las interrupciones en los suministros rusos de petróleo, gas y metales se propaguen a través de mercados de materias primas y de la economía global como las ondas sísmicas”.

La directora del FMI, Kristalina Georgieva, dice, que “la guerra está contribuyendo a la degradación económica de 143 países, porque ha interrumpido el comercio mundial de energía, cereales y amenaza con causar escasez de alimentos en el mundo. En su criterio, la guerra está debilitando las perspectivas económicas de la mayoría de los países del mundo y “la inflación que están sufriendo las economías está obligando a los bancos centrales a aumentar las tasas de interés y a desacelerar el crecimiento económico” y eso equivale a “un revés masivo para la recuperación global”. En conclusión: las sanciones contra Rusia se han convertido en una catástrofe para la economía mundial.