“Asia es más grande que China y su historia con América Latina aún no ha terminado"

Asia, Europa, Latinoamérica

El gerente de Comercio e Integración del Banco Interamericano del Desarrollo, Antoni Estevadeordal, realiza un completo análisis de la situación comercial de Latinoamérica ante los desafíos de integración regional y sus esfuerzos por expandirse a nuevos mercados.

Según Estevadeordal, en otros países de Asia emergerá una clase media que demandará productos más elaborados de Latinoamérica.

  • Mar, 01/29/2013 - 07:58

Pese al año complicado que vivió la economía mundial y la incertidumbre que se ha apoderado de las principales economías en 2013, Latinoamérica luce proyecciones positivas en materia de comercio, así como desafíos. Uno de ellos, mirar más allá de China. Ante tal panorama, Antoni Estevadeordal, gerente de Comercio e Integración del Banco Interamericano del Desarrollo, ofrece una completa perspectiva respecto al presente y futuro de nuestra región.

-¿Que evaluación realiza para Latinoamérica, a partir de lo ocurrido en materia económica en 2012?

-La evaluación es muy buena. Aunque varía por países, estos siguieron las tendencias de los últimos cinco años. Pero sí se observó una desaceleración del comercio, por el impacto de la crisis global europea (variando por país, dependiendo de quién es su socio comercial), y también la desaceleración de China, que ha sido el gran socio comercial de los últimos años. Aún así el tren comercial de la región ha sido muy bueno en materia de comercio e inversión. América Latina sigue siendo una región que se comporta mucho mejor que otras zonas del mundo. El comportamiento relativo de la región es muy positivo, muy favorable, sosteniendo tasas de crecimiento que el resto del mundo no puede.

-¿Qué se puede esperar para este año en estas materias?

-Aunque es difícil hacer predicciones, pienso que tenemos una región con un horizonte positivo. No sabemos lo que pasará con Europa ni con Asia o China, en particular, pero creo que el ambiente favorable en que se ha movido América Latina, en los últimos años, va a seguir. Es una región que se mira muy positivamente por parte del inversor externo. Hay condiciones en materia de integración en algunas zonas que seguirán ofreciendo oportunidades al comercio internacional.

-¿Cómo se ha desarrollado nuestra región a nivel de políticas comerciales?

-Vivimos un punto de inflexión, similar al cambio que tuvimos a mediados de los 90. Lo que hemos visto en los últimos 15 años ha sido esta compleja red de acuerdos y tratados, y cómo los países intentan, a partir de esta rápida liberación comercial, armonizar el sistema de las reglas de juego. El caso de la Alianza del Pacífico es muy sintomático: cuatro países (México, Colombia, Perú y Chile), y entre ellos, dos y los otros dos, tienen acuerdos bilaterales muy sofisticados, pero no necesariamente con las mismas reglas. Entonces, el desafío es promover la convergencia de normas entre los países. Estamos intentando convertir un sistema creado en los últimos años de relaciones bilaterales a un nivel multilateral; crear espacios comunes más amplios.

-¿Por qué esta Alianza del Pacífico se ha vuelto tan atractiva?

-Es un modelo que está respondiendo de forma muy pragmática a los desafíos de la integración; no es un proyecto de largo plazo, ni políticamente muy ambicioso, sino que busca resultados de corto plazo, que le sirvan al día siguiente al sector privado, respondiendo a las necesidades de comercio, inversión y negocios en esta región. Esta visión tan pragmática creo que es lo que la hace atractiva dentro de la región, y muy importante, también fuera de la región. La visibilidad que está teniendo la iniciativa; la credibilidad ante el inversor extranjero de que cumplirá las negociaciones en sus tiempos, es muy importante. El empresario verá negocios no con un país, sino en toda la región, lo que fomenta otro tipo de inversiones regionales. Así debiera ser la nueva generación de acuerdos en los próximos años. Además, abierto a otros países, Panamá, Costa Rica, probablemente. El otro gran objetivo de la Alianza es posicionar a esta zona del Pacífico como una plataforma de comercio y de inversión hacia el Asia/Pacífico, el gran polo económico para esta región en los años futuros.

-¿Y en qué pie se encuentra hoy el Mercosur?

-El Mercosur ha sido un bloque, en balance, con una iniciativa de integración positiva, pero le falta construir el marco de relacionamiento con los otros grandes socios. Tendrá que moverse e intentar intensificar sus relaciones con los socios extranjeros; aunque al ser por definición una unión aduanera, con otro tipo de reglas, le pone ciertas restricciones a cómo se puedan llevar a cabo estas negociaciones. Pese a esto, lo veo en los próximos años, eventualmente, negociando un tratado con Europa y con el bloque de la Alianza. Así como el comercio con Asia y en general, el comercio Sur-Sur.

-¿Cuánto afectan los conflictos políticos al desarrollo de estas alianzas comerciales, por ejemplo, los reclamos uruguayos en contra de Argentina, la inestabilidad interna en Venezuela y Paraguay, etc?

-Respondo la pregunta al revés. Según yo lo veo, se trata de cómo este tipo de iniciativas comerciales ayudan de alguna forma a generar entornos políticos mucho más estables y positivos. El caso del Mercosur, ha sido una plataforma constructiva en la resolución de algunos problemas políticos, sin olvidar que todos los proyectos son de decisiones de este tipo, no estrictamente económica. El proceso de integración son marcos en los que se pueden disolver las disputas comerciales, de inversión y políticas. Hay que preguntarse qué hubiera pasado si no hubiera un marco de integración funcionando en el cual se permita dialogar sobre estos temas. El caso europeo es un gran ejemplo al respecto.

-En cuanto a las relaciones extra regionales, ¿qué ocurre con Asia, hay algo más que sólo China?

-La gran frontera de América Latina es mirar más allá de China, donde hay todo un grupo de países que ofrecen grandes posibilidades para la región: Indonesia, Filipinas, Tailandia y Vietnam, que están creciendo de forma muy rápida y consolidando los esfuerzos de reformas internas de vinculación. La diferencia con China es que la oportunidad no será tanto comercial (que la tendrá), sino de inversión. Cada vez más hay una relación de inversión por los dos lados, especialmente de multinacionales y no tan grandes empresas que se enfrentan en los mercados asiáticos. Este tipo de empresas tienen grandes oportunidades. Además, estos países generarán una clase media que demandará productos más elaborados, con valor añadido, los cuales debe considerar la región. Asia es más grande que China y su historia con América Latina aún no ha terminado.

-Chile y la región acaban de realizar una gran cumbre con Europa, ¿qué relación se puede esperar con esa zona?

-Se trata de una relación que ha evolucionado positivamente, más sofisticada, lo que nos falta con Asia (con quien se desarrollan ventajas comparativas más primarias de la economías). Con Europa hay conocimiento y una red de networking, una relación de madurez normal. Ahí el tema de inversión es muy importante, porque Europa sigue siendo el principal inversor en América Latina. Relaciones de este tipo, no puramente comerciales, indican madurez y confianza, aunque se han afectado por la crisis allá, lo que es normal. Apenas se supere la misma, esto debe continuar: intercambio de conocimiento, tecnologías, algo que se puede dar cuando hay muchos años previos de trabajo, y quizás sea lo que tengamos con Asia en un futuro.

-Ante todo este panorama de desafíos para la región, ¿cuál deberá ser el rol del BID?

-Tuvimos un mandato muy claro de nuestros gobernadores ante el aumento del capital, el cual duplica la capacidad de financiamiento para los próximos años. Y se acerca a los US$12 y US$14 billones a partir de los próximos años. Una prioridad de este aumento es trabajar en promover la integración regional y su integración global. Un compromiso muy grande del banco en esta agenda con el mandato especifico de destinar el 15% del financiamiento a promover proyectos de integración física y de software, pensado en términos de arquitectura comercial, reglas de acuerdo e institucionalidad para promover el comercio y la inversión. Se trata de promover y financiar los grandes proyectos de interconexión física de la región: carreteras, puertos, ferrocarriles, telecomunicaciones; no sólo a nivel nacional, sino que el déficit a nivel de interconectividad de los países. La única forma de lograr una integración real, productiva y eficiente, es si los tenemos conectados físicamente.

autor

Héctor Cancino Salas

Ver más columnas del autor

Comentarios